Moroni pone a un leal en Empleo y relega a Massa

Política

El ministro de Trabajo reforzó su equipo con funcionarios de su confianza y ratificó a funcionarios de Cambiemos.

Claudio Moroni decidió completar con personas de su entorno los principales casilleros del Ministerio de Trabajo y logró relegar a dirigentes alineados con Sergio Massa. La Secretaría de Empleo, uno de los dos virtuales “viceministerios” de esa cartera, quedará finalmente para Leonardo Di Pietro Paolo, quien hasta ahora fungía como jefe de Gabinete de Moroni. Aunque el nombramiento aguarda su formalización, esa definición puso fin a una incertidumbre de un mes y medio en un puesto clave de Trabajo.

Cerca del ministro confirmaron que Di Pietro Paolo quedará a cargo de Empleo, que entre otras responsabilidades tiene el manejo de los subsidios Repro, una herramienta que en la gestión de Cristina de Kirchner fue decisiva para el sostén de puestos de empleo en empresas en crisis a través del pago de una parte de los salarios. El funcionario integró el equipo de Ginés González García durante su primera gestión como ministro de Salud, en 2002, y luego se desempeñó como gerente en la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, adonde trabó relación con Moroni.

El ministro se garantizó así un equipo de leales en los puestos de mayor relevancia luego de haber nombrado como secretario de Trabajo a Marcelo Bellotti, un abogado platense con historial como apoderado del Frente para la Victoria. Bellotti es un virtual desconocido para los gremios en un puesto de trato diario con los dirigentes pero goza de la confianza de Moroni. Como jefe de Gabinete de la cartera irá Miguel Ángel Baelo, quien había reemplazado al actual ministro como superintendente de Seguros de la Nación en 2004 y que permaneció en ese cargo hasta 2008. Ese puesto, de extrema cercanía a Moroni, estaba reservado para Di Pietro Paolo hasta que se resolvió su traslado a Empleo.

Como asesor principal permanece Miguel de Virgilis, otro hombre estrecha relación con el jefe de la cartera laboral, y a su lado figura la primera concesión a los gremios con el abogado Alberto Tomassone, letrado de Comercio. Otro puesto asociado al gremialismo tradicional fue la dirección nacional de Asociaciones Sindicales para Mónica Risotto, abogada de los taxistas de Omar Viviani. Se trata de un espacio estratégico por su rol en el arbitraje de controversias entre sindicatos y dentro de las propias organizaciones.

En el camino quedaron dos dirigentes del Frente Renovador que por momentos parecían números puestos para la Secretaría de Empleo: primero fue el diputado nacional Raúl Pérez, un histórico operador de Sergio Massa en la legislatura bonaerense, y luego fue el turno de Mónica Litza, una concejala por Avellaneda que llegó a instalarse en el despacho hasta que fue llamada por su jefe político para ocupar la vicepresidencia del Correo Argentino. La confirmación de Di Pietro Paolo en Empleo abre la incógnita acerca de un posible chispazo entre Alberto Fernández, a quien Moroni reportó siempre, y Massa. Además, Moroni ratificó en sus cargos a funcionarios que provenían de la gestión de Cambiemos. Entre ellos figuran Gabriela Marcello, directora nacional de Regulación del Trabajo, y Julián Pascual, jefe del área de Promoción del Empleo y sindicado como pieza clave en el armado del plan clandestino de subsidios para desocupados que puso en marcha Cambiemos sobre el filo de las últimas elecciones y que viabilizó mediante punteros propios en todo el país, y que puso al descubierto este diario.

Mariano Martín

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