Humberto Roggero terminó siendo víctima de su audacia (y de un botellazo) en la puerta del Congreso, ayer al mediodía, minutos antes de que hablara Hugo Moyano en el mismo lugar. El jefe del bloque PJ de Diputados improvisó en la calle una conferencia de prensa para apoyar el paro y pedirle al gobierno nacional que teniendo en cuenta la ausencia de incidentes no lo declarara ilegal. Los huelguistas lo corrieron a golpes. Oprobioso premio a tardío gesto de militancia.
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Tras arengar al oficialismo, tuvo que irse --sor-presivamente-en medio de insultos y agresiones de activistas de izquierda, mientras otros legisladores (Saúl Ubaldini, Eduardo Di Cola y Graciela Caamaño) seguían prodigándose ante micrófonos varios.
Simpatizantes del Partido Obrero y familiares de los presos de La Tablada, que participaban de la movilización en Entre Ríos y Rivadavia, se abalanzaron sobre el cordobés no bien lo reconocieron. «Hijo de puta, nuestros hijos, hermanos y maridos se están muriendo en la cárcel», lo increparon, recordándole la oposición del justicialismo a habilitar la segunda instancia a los guerrilleros del MTP que cumplen huelga de hambre.
Para evitar escaramuzas, decidió volver al despacho utilizando la entrada del Senado, en lugar de la de la Cámara baja. Junto a su hombre de prensa -Carlos «Charly» Oviedo Montaña que debió improvisar como «patovica»- y otros colaboradores, comenzó a caminar rumbo a Hipólito Yrigoyen. Un grupo de camioneros se acopló a los insultos, arengados por un fotógrafo que alcanzó a ver a los acompañantes de Roggero.
Manotazos
Hubo algunos intercambios de manotazos, pero ninguno llegó a hacer blanco en el cacique de la bancada peronista. Sí, lo alcanzó el agua y el en-vase de litro y medio de plástico. La Policía también se acercó para brindarle protección, en el accidentado camino de regreso.
Ya repuesto, se dedicó en su oficina a ver por TV el replay del choque con los parientes de los emetepeístas, en compañía de Mario Cafiero, José María Díaz Bancalari y otros diputados. En el ínterin, recibió los llamados del senador José Luis Gioja, Rafael Pascual y Darío Alessandro, quienes se interesaron por su estado físico. Moyano fue uno de los primeros en telefonearlo. Luego de agradecerle la solidaridad del bloque a la medida de fuerza («ustedes fueron los únicos que orgánicamente nos respaldaron», le dijo), le preguntó por el mal trago que había pasado. «No pasó nada», afirmó Roggero.
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