13 de noviembre 2007 - 00:00

Moyano hizo desfile de armas ante Kirchner, que bajó paro

HugoMoyano,junto a OmarViviani, luegode anunciarque el paroque habíandeclaradotres horasantes selevantabaluego de queel camionerose comunicaraconNéstorKirchner.
Hugo Moyano, junto a Omar Viviani, luego de anunciar que el paro que habían declarado tres horas antes se levantaba luego de que el camionero se comunicara con Néstor Kirchner.
El paro «vivió» apenas tres horas, pero su impacto tendrá duración indefinida. Hugo Moyano amagó ayer con «paralizar» el país, y sólo la intervención personal, forzada y a desgano, de Néstor Kirchner desactivó una medida de efectos políticos impredecibles.

Fue el debut del «clan del transporte» que, encabezado por el jefe de la CGT, nuclea a los gremios del sector, y se jacta de tener poder de fuego para, si lo desean, inmovilizar el transporte de pasajeros, de carga, trenes, subtes, barcos y hasta aviones.

El gobierno hizo una traducción sencilla y dura de la advertencia moyanista: entrevió que se trató de una jugada para condicionar al patagónico pero, más que nada, trazarle límites a la presidenta electa e, incluso, incidir sobre su futuro gabinete.

  • Mensaje escondido

  • El choque entre taxistas y policías en la Legislatura porteña fue el motivo palpable de la convocatoria al paro. Pero escondió otro mensaje: hacerle saber al gobierno -sobre todo al que viene- que, llegado el caso, pueden tomar una medida de alto voltaje.

    Más de una vez, desde el moyanismo se blandió esa posibilidad. En plena la discusión por la personería para la CTA, por caso, los voceros de la CGT deslizaban que tenían herramientas para hacer valer su descontento si la Casa Rosada reconocía a la central paralela.

    Es más: cuando se defiende la reelección de Moyano como jefe de la CGT, se argumenta que el transporte, en bloque, es el único sector que puede hacer sentir una medida de fuerza. «¿Quién se entera si la UOM hace un paro?», le pegan, por elevación, a Roberto Caló.

    Recuerdan, además, que en los 90 las únicas huelgas que jaquearon a Carlos Menem fueron las promovidas por el Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA), donde confluían Camioneros y la UTA, por entonces controlada por Juan Manuel Palacios.

    Ahora, en teoría, su despliegue es mayor. Ayer, de hecho, por tres horas, estaba en pie un paro que alcanzaría a colectivos, subtes, camiones, taxis, trenes, el sector portuario y hasta el transporte aéreo. Traducción: en los papeles, el país quedaría inmovilizado.

  • Alianza

    Desde la CGT, Moyano ató una alianza sectorial con otros caciques de gremios del transporte como los ex barrionuevistas Omar Maturano (La Fraternidad) y Omar «Caballo» Suárez del SOMU. Con altibajos, mantiene su acuerdo con la UTA que ahora domina Roberto Fernández.

    La cofradía la completan Omar Viviani (taxistas), Juan Carlos Schmid ( Dragado), Ricardo Cirielli ( Técnicos Aeronáuticos), Ricardo Frecia (Aeronavegantes) y Juan Corvalán, de Estibadores, la más reciente incorporación al clan del transporte.

    «Es un paro demente, sin sentido», se quejaban, ayer a la tarde, en la Casa Rosada, mientras maniobraban para que Moyano dé marcha atrás con el anuncio. Alberto Fernández fue quien primero negoció con el camionero; luego apareció Kirchner en persona.

    El Presidente estaba en Olivos cuando le avisaron de los incidentes y, más tarde, del anuncio de un paro de 24 horas de todo el sector del transporte. Dicen que tuvo un estallido de cólera.

    La furia del gobierno se recostó sobre la sospecha de que el paro -luego fallido- tenía como objetivo « limitar» los movimientos de Kirchner, pero, más que nada, de Cristina de Kirchner, a quien en la CGT desconfían, sentimiento que -acaso- sea mutuo.
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