23 de junio 2004 - 00:00

Museo flotante sobre Reagan

Ramón Puerta dedicó un aparte de la reunión de la Comisión de Relaciones Exteriores de ayer a brindar a los senadores una viñeta de su visita de la semana pasada al portaaviones Ronald Reagan. Participó junto con legisladores y funcionarios de una maniobra frente a las playas de La Paloma, Uruguay, y relató detalles de esa nave, la más moderna de EE.UU., que tiene propulsión nuclear y navega sin que nadie sepa dónde está para evitar agresiones.

El senador hizo un ensayo de sociología a lo Titanic: los trabajos duros en la nave los hacen los negros; las operaciones de equipos militares, los latinos; los suboficiales que manejan computadoras son latinos y chinos; y los jefes son todos rubios anglosajones. Un detalle: el portaaviones tiene 350 metros de largo y no tiene baranda. Cuando alguien se para en la cubierta -se impresionó Puerta-siente el vértigo de que puede caerse al mar. En una sala del portaaviones hay un museo dedicado a ese presidente norteamericano que tiene el escritorio original de cuando era gobernador de California, en la ciudad de Sacramento. Es de madera, chico, con tapa de hule roja. También hay fotos con Gorbachov, fotos del debate con Jimmy Carter, cuando ganó la presidencia. Luce además cómo símbolo de la presidencia un trozo del Muro de Berlín, hecho con hierro primitivo y sin retorcer, según diagnosticó Puerta, que es graduado en la carrera de Ingeniería. Para entretener, hay además una colección de CD con discursos de Reagan y su debate con Carter.

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