Las tres fórmulas «autorizadas» por el PJ para ir a las elecciones el 27 de abril acordaron no usar, ninguna de ellas, los símbolos partidarios de esa agrupación en un intento de apaciguar la competencia entre sí y de mostrarle al público que no harán juego sucio aprovechando la confusión, que ya es mucha.
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Los apoderados Luis Giacosa (por Menem-Romero), Carlos Sergnesse (por Rodríguez Saá-Posse) y Alberto Fernández (por Kirchner-Scioli) se reunieron con el interventor judicial en el PJ, Ramón Ruiz; y el apoderado general del PJ, el duhaldista Jorge Landau, para buscar la manera de no ir en son de guerra a la audiencia final donde debe discutirse en la justicia electoral el diagrama de las boletas de todos los partidos.
Tras el aval judicial a la peregrina idea de Eduardo Duhalde de inhibir al PJ de ir a unas internas -que creyó ganaría- y mandar a las tres fórmulas directamente a las generales, la jueza electoral de la Capital Federal rechazó el pedido de la fórmula Menem-Romero de que les cediesen el uso exclusivo de los símbolos partidarios.
El argumento fue «peronístico» -diría el fallecido Lorenzo Miguel, que usaba esa palabra para describir las picardías de su partido-: que Carlos Menem los había pedido primero que nadie, a pocas horas de que se notificase del nuevo sistema de tres fórmulas.
La Justicia le rechazó esa exclusividad y mandó la cuestión a un consenso entre las fórmulas para evitar, como lo reclamó el fiscal electoral Jorge Di Lello en uno de sus múltiples escritos, la confusión del electorado en el cuarto oscuro según lo pide, además, el Código Nacional Electoral. Esa ley dice expresamente que los partidos deben evitar cualquier mecanismo en las boletas y aun en la publicidad electoral que induzca a los votantes a confundirse entre los candidatos o agrupaciones.
Para eso se hace 30 días antes de cada elección -esta vez sería el 27 de marzo próximo- una megaaudiencia a la que concurren todos los partidos, ahí se muestran los proyectos de boleta ante los jueces y acuerdan la manera de evitar cornadas.
En la reunión del martes, los apoderados pactaron evitar esos problemas y decidieron no llevar ninguno de los símbolos partidarios registrados por el PJ en la Cámara Nacional Electoral, que son el escudo del partido, los perfiles de Juan y Eva Perón, y la mano con la «V» y la «P» de Perón Vuelve y sus derivados.
Como se desconfían, arreglaron hacer una reunión previa a la audiencia en el juzgado electoral del 27 de marzo que tendrá lugar el martes de la semana que viene. Ese día, las tres fórmulas acercarán el diseño de cada papeleta como señal de buena fe de que nadie, ni aun explotando el ingenio de diagramadores y dibujantes, apelará a los símbolos del PJ.
Esto lo festejan los menemistas que creen haber logrado su propósito de que nadie use esos símbolos. Esa fue la razón por la cual sus apoderados reclamaron exclusividad: que la Justicia se los negase a ellos y que eso arrastrase la inhibición a que nadie los emplee.
El argumento es que Menem es el único candidato que por su larga exposición en el mercado electoral tiene marca propia ante el público, sin necesidad de señas de identidad. De ahí el lema de su última campaña, «Marca Registrada», que apela además a las iniciales de los integrantes de la fórmula.
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