21 de febrero 2001 - 00:00

No existe ninguna carrera armamentista

La reciente compra de un portaaviones francés por parte de Brasil y la adquisición de aviones caza F-16 a los EE.UU. por parte de Chile han planteado la cuestión de si puede iniciarse una carrera armamentista en el Cono Sur de América.
América latina es la región del mundo que compró menos armas en el año 1999, en lo que hace a su participación en el mercado internacional de armamentos, que representó menos de 3 por ciento.

De las compras realizadas ese año por la región, los tres países más importantes del Cono Sur (la Argentina, Brasil y Chile) concentraron dos tercios de las adquisiciones de América latina, pero representaron sólo 2% del total del mercado mundial.

El análisis de las adquisiciones realizadas por estos tres países en el año 2000 muestra que no se ha modificado esta situación, si bien se han puesto en marcha planes de reequipamiento, sobre todo en materia naval y aérea que apuntan a modernizar material obsoleto.

Los rubros más importantes son el plan de modernización de la fuerza aérea brasileña, que contempla adquirir aviones por valor de 3.300 millones de dólares a lo largo de la década, siendo probable la compra del Mirage-2000 a Francia. En la misma línea está la decisión de Chile de adquirir los cazas F-16 a los EE.UU., en una operación de aproximadamente 400 millones de dólares. A su vez, la Argentina todavía no ha terminado de recibir los 36 aviones Skyhawk comprados a los EE.UU. a comienzos de los años noventa.

Portaaviones

En materia naval se destaca la compra del portaaviones de Brasil, adquirido a Francia a muy bajo costo, desde el cual operarán los 24 aviones Skyhawk comprados a Kuwait, similares a los 36 adquiridos por la Argentina a la Infantería de Marina de los EE.UU. Chile, por su parte, decidió reducir de 8 a 4 las fragatas a construir, en un plan que implicará una inversión de 800 millones de dólares en la década.

Por su parte, la Argentina incorporó en el 2000 la quinta corbeta tipo Meko fabricada en el país de una serie de 6 que culminará con la entrega de la última en el 2001, a la vez que incorporó un buque logístico adquirido a Francia por un precio simbólico y un guardacostas proveniente de los EE.UU. en condiciones similares.

En materia terrestre, mientras Brasil concentra sus compras en modernizar el armamento liviano de su fuerza de despliegue rápido y sus unidades de selva, Chile analiza comprar helicópteros de ataque para que actúen en combinación con sus nuevos tanques Leopard y comienza la promoción para vender el Rayo, mientras que la Argentina comenzará a incorporar a fines de 2001, los helicópteros de ataque Cobra adquiridos a precio simbólico en los EE.UU.

Continuidad

Es así como la tendencia que mostró 1999 como América latina teniendo una baja participación en el mercado de armas, se mantiene en el 2000. Asimismo, se confirma el rol de los EE.UU. como primer proveedor de armas de la región, con Francia en segundo lugar.

En este contexto, las adquisiciones de armas que se están produciendo en el Cono Sur de América están más determinadas por la necesidad de las Fuerzas Armadas de la región de mantener niveles de adiestramiento adecuados, dada la obsolescencia de los equipos en servicio.

Esta necesidad es aún más importante, dada la tendencia a una mayor participación en las fuerzas multinacionales de paz, lo que exige de las Fuerzas Armadas latinoamericanas la capacidad de interactuar con los militares de los países más avanzados y ello requiere, como es lógico, tener el adiestramiento adecuado.

La presencia en Rio de Janeiro del ministro de Defensa argentino asistiendo a la botadura de un submarino argentino que ha sido modernizado en astilleros brasileños -como el hecho de que fragatas argentinas fueran modernizadas en astilleros chilenos-, pone en evidencia que más allá de las adquisiciones de material bélico tendientes a mantener el adiestramiento del personal, existe en el campo militar una clara política de cooperación en el Cono Sur de América.



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