Aparecieron dos nuevas revistas y -¡vaya novedad!- tienen tendencia de izquierda, o sea, volcadas hacia un público lector tan solicitado como limitado en número. Por ende, vendieron poco aún en su número inicial. «TxT», del persistente y temerario Adolfo Castelo, que ataca por todos los frentes: radio, televisión (donde debe tener récord de programas en que intervino, aunque generalmente con vida efímera) y ahora gráfica. La otra es de Héctor Timerman y Marcelo Capurro, y se llama «Debate».
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Héctor es un hombre inteligente, pero no heredó de su legendario padre el don de la ubicuidad precisa entre extremos. Tanto cebarle mate y parlotear con Elisa Carrió -llegó a ser candidato a diputado por el ARI- se inclinó también hacia la izquierda mediática, lo cual, está probado, no es negocio porque no hay suficientes lectores para tanta oferta.
La experiencia de «Radio 10», que apartándose del montón hacia el centro derecha, arrasó y arrasa en el ranking de oyentes contra todas las radios «progre» restantes, no se aprende.
Raro en Timerman que tiene la experiencia de su padre que decía que «La Opinión» era «roja por fuera pero blanca por dentro» y era así donde los ultras eran minoría en una redacción de brillantes. «De-bate» más que manzana suena ciruela, semirroja por dentro y por fuera. Tras la poco feliz experiencia de «Tres puntos» -que fundó, vendió en pérdida y luego se cerró-, Timerman persiste en la gráfica cuando le va mejor en los programas por cable. Cuando no sienta a otro «progre» enfrente -porque allí se retroalimentan y aburren-, logra emisiones moderadas e incisivas.
En revistas del lado del corazón -sin ser revistas «del corazón», desde ya-«Veintitrés» todavía no es superada porque mantiene, con otra gente, la impronta que le dejó Jorge Lanata, y su dueño es un capitalista (uno de los suegros de Samuel Libermann). Claro, además está «Página/ 12», diario para cartón lleno, pero éste subsiste con fondos públicos que les extrae a los gobiernos su dueño, Héctor Magnetto. Entonces no tiene gracia.
Por otro lado, aparecerá en mayo una nueva revista ambiciosa -procura lanzar 75.000 ejemplares- del Grupo Avila Nofal y Manzano-Vila en 50 por ciento cada uno. Sustituirá a la actual «La Primera», que también tenía sus aires zurdescos. (¿Será porque la izquierda nunca llega y entonces su oposición obligada y perpetua tienta por más fácil para periodistas sin vuelo?)
La nueva revista la dirigirá el mendocino Daniel Vila y con nuevo elenco de 4 periodistas extraídos a «Noticias». Precisamente la nueva, con nombre aún reservado, piensa embestir directamente contra la de Fontevecchia, que tiene problemas -como todo lo que se edita hoy en la Argentina- pero es lo más pasable hoy en lectura no ultra en revistas.
Otra novedad, más agradable, es que se relanza fundamentalmente en base a suscripciones un clásico: «El Gráfico». Todas las estadísticas con que se lucen hoy los comentaristas radiales y televisivos en deportes se basan en los completos archivos históricos de «El Gráfico», además, bueno en comentarios moderados y desde ya plenitud de fotos color.
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