Nuevo/a presidente/a heredará una Justicia casi sin magistrados

Política

El nuevo/a presidente/a heredará de su marido un poder no visto hasta ahora para moldear a su medida al Poder Judicial. Están pendientes de nombramiento unos 900 cargos en todo el país, entre ellos, unos 200 magistrados en juzgados donde se ventilan algunas de las causas más graves que hoy investiga la Justicia, y en todos los casos los reemplazos deben elegirse en los primeros meses de 2008, un regalo pocas veces igualado para un nuevo presidente. Esas vacantes se fueron generando por distintas razones, pero nunca fueron cubiertas por un gobierno que desde hace dos años prefiere manejarse con jueces subrogantes, a los que controla con más facilidad. Se sabe que esos magistrados de reemplazo acceden desde cargos menores y están, en la mayoría de los casos, también en carrera judicial y, por lo tanto, dependen del poder presidencial para que sus pliegos vayan al Senado para el acuerdo. En esas condiciones, muchos prefieren no complicarse la carrera.

Uno de esos ejemplos es el de la jueza Marta Novatti, hoy a cargo de la investigación del caso del valijero Guido Antonini Wilson, que actuando como subrogante en ese juzgado rechazó tomar esa investigación, aunque la Cámara de Apelaciones luego la obligó a aceptar.

Los tiempos de estas prácticas, de todas formas, se fueron acelerando. La Corte Suprema emitió en junio de este año un fallo en el que le prohibió al Poder Ejecutivo seguir nombrando jueces subrogantes. Esa decisión desató una crisis que el Consejo de la Magistratura quiso solucionar abriendo el proceso para elegir las ternas de jueces en 20 vacantes en tribunales de todo el país. No fue tampoco demasiada solución para un país en el que desde 2005 el gobierno no envía nuevos pliegos de promoción y acuerdo para jueces.

El gobierno, de todas formas, tiene otras soluciones en mente por si gana Cristina de Kirchner las elecciones. Existe la necesidad tanto de nombrar nuevos jueces como fiscales. Con el Ministerio Público ejerciendo la acción en las investigaciones -después de la reforma-, los fiscales pueden virtualmente reemplazar a los jueces, por lo menos en el impulso para llevar las causas penales adelante. Ese camino seduce más al kirchnerismo si se toma en cuenta que los fiscales no dependen realmente del Poder Judicial, sino del procurador general, es decir, un empleado del Presidente.

Pero la crisis judicial que el futuro gobierno tiene por delante es más grave y con fecha de vencimiento: la Corte estableció que ningún juez subrogante podrá mantenerse en su cargo después del próximo 31 de mayo, por lo que el recambio deberá acelerarse.

Pero, además de esos casos, están las vacantes producidas en los últimos meses y en puestos clave. Uno de esos casos es el de Guillermo Montenegro, el juez federal de primera instancia en lo Criminal y Correccional de Capital Federal que llevaba la investigación de posibles coimas en el caso Skanska. Montenegro ya renunció para asumir como ministro en el gobierno de Mauricio Macri en la Ciudad de Buenos Aires.

Casi en simultáneo, el fiscal de esa causa, Carlos Stornelli, pediría licencia para asumir como ministro de Seguridad en la provincia de Buenos Aires, si gana allí Daniel Scioli. No es el único fiscal que seguirá ese camino: Martín López Ferrando, fiscal de primera instancia, también se iría a la provincia para asumir como segundo de Stornelli.

Más reciente fue la decisión del juez de Cámara en lo Criminal y Correccional de Capital, Gabriel Cavallo. Renunciará a su cargo para dedicarse a la actividad privada en el estudio de Pablo Jacobi y, al mismo tiempo, tiene una oferta para dirigir un nuevo diario.

Uno de los casos más conocidos es el de Jorge Urso. El juez de primera instancia en lo Criminal y Correccional de Capital Federal, uno de los más influyentes del fuero, renunció hace un año por «motivos personales», pero su puesto, como en el resto de los casos, aún no fue cubierto.

  • Problemas

    También Juan José Galeano. En este caso, el magistrado fue destituido por su actuación en el caso AMIA. En el concurso para reemplazarlo lo que sobran son problemas. Sólo aprobaron tres postulantes; el actual juez subrogante mereció un 1 de calificación -Octavio Aráoz de la Madrid- y todo el proceso parece empantanado.

    También deberán ser reemplazados por el próximo gobierno; Eduardo Luraschi, juez federal de primera instancia que renunció hace menos de un mes; Amalia Berraz de Vidal, renunciada jueza de la Cámara Nacional de Casación Penal; Pedro Narvais, fiscal de la Cámara de Casación que se jubiló y el conocido caso de Alfredo Bisordi, que renunció a la presidencia de la Cámara de Casación después de la ofensiva oficial, pero aún sigue siendo juez.

    La situación en algunos fueros es casi insostenible. Por ejemplo, en Penal Económico. De ocho puestos hay seis vacantes que fueron cubiertos por jueces subrogantes, que quedaron emplazados por la Corte Suprema a abandonar sus puestos antes del 31 de mayo. Por eso se está convocando a varios jueces que se habían jubilado para ocupar cargos vacantes.

    Entre los jueces que abandonaron sus cargos en los últimos tiempos están Carlos Liporace, Julio Speroni, Julio Cruciani, Bernardo Vidal Durán y Jorge Brugo.

    En el mismo fuero, Guillermo Tiscornia fue suspendido recientemente, acusado de copiar argumentos bajados de Internet en las sentencias, pero con el conflicto por la investigación de contrabando de armassobre Nilda Garré, como telón de fondo.

    Otro caso curioso es el del juicio oral por las «valijas voladoras» de Southern Winds. Lo lleva adelante un juez subrogante y, por lo tanto, intimado por la Corte a dejar el cargo como el resto en esa categoría.

    Se estima que la mitad de los cargos del Poder Judicial se encuentra vacante; son más de 900. En algunos casos, ya se efectuó todo el trámite dentro del Consejo de la Magistratura, pero el gobierno mantiene demorada la aprobación final con el poder que tiene de demorar el envío de los pliegos de acuerdo al Senado. En otros casos, el expediente sigue dando vueltas en el Consejo de la Magistratura por cuestiones, por lo general, misteriosas.
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