El obispo de Lomas de Zamora, Agustín Radrizzani, anunció ayer con optimismo el relanzamiento del devaluado Diálogo Argentino, esta vez -aseguran-alejado del poder político de turno. Señaló el prelado que se buscará establecer una «agenda mínima» que logre como objetivo -afirmó con términos lunfardos-«que la dirigencia sepa lo que quiere el pueblo y le resulte difícil seguir verseando».
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Curiosamente en esta anunciada Segunda Etapa del diá-logo, estuvo ausente el titular de Cáritas, Jorge Casaretto, de estelar comportamiento en el período anterior. Radrizzani, un salesiano cercano al Club de San Isidro aunque le reconocen vuelo propio, anticipó que se lanzará «una campa-ña integral contra el hambre y la pobreza», el mismo día que se cumple un año del desborde popular en Plaza de Mayo y la renuncia del presidente Fernando de la Rúa, el 20 de diciembre. Creen que de esta forma se podrá encauzar en forma pacífica la recordación de ese día.
El 19 de diciembre de 2001, con la presencia de De la Rúa, Casaretto puso en marcha en la sede de Cáritas la Mesa del Diálogo. Más tarde fue el ya presidente Eduardo Duhalde quien desde la basílica de Santa Catalina de Siena relanzó el diálogo. Ya para entonces la jerarquía eclesiástica rechazaba el excesivo protagonismo de Casaretto, por entender que, politizado, el eventual fracaso de ese espacio de diálogo podía arrastrar a la Iglesia. Las conclusiones, el resultado del diálogo, no fue tenido en cuenta por el poder político. «Nunca tuvo la Iglesia tanto protagonismo con menos logros», se escuchó decir con fastidio a un obispo del interior en la casa de ejercicios de San Miguel.
Tan sordamente estruendoso fue el resultado de este diá-logo que alcanzó a los integrantes del Club de San Isidro --Casaretto, Justo Oscar Laguna, José María Arancedo, Emilio Bianchi di Cárcano, Fernando Bargalló-, que fueron virtualmente barridos de las funciones de mayor responsabilidad de la Conferencia Episcopal al realizarse la última renovación de autoridades.
Por todo esto es que fue elegido Radrizzani para salir a rescatar la Mesa del Diálogo. Además porque Ramón Staffolani, obispo de Río Cuarto y hombre de confianza de Primatesta, recién se está recuperando de algunas dolencias. Radrizzani será asesorado por una laica cercana al club, Cristina Calvo, quien junto a Justo Carabajales y Osvaldo González Prandi (del departamento de laicos de la CEA), lo secundarán.
El obispo de Lomas de Zamora también puntualizó que otro de los objetivos es el cumplimiento de los programas alimentarios y de salud básica para la población, la continuidad del Plan Jefas y Jefes de Hogar, y asegurar el financiamiento del presupuesto del año próximo, con un ominoso «con o sin acuerdo de los organismos internacionales».
Del mismo modo la Mesa del Diálogo, en esta nueva etapa que apuesta a no repetir el fracaso, se comprometió a «exigir la transparencia del próximo acto eleccionario», para lo cual incluso se propone instruir a ciudadanos para desempeñarse como fiscales. En una declaración entregada ayer a los medios, «Carta de Identidad», sostiene que «se ha roto la legitimidad de las instituciones de la República». Exigirán a los bloques legislativos «un cronograma electoral legítimo, convocado por el Congreso».
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