28 de diciembre 2007 - 00:00

Ofensiva del kirchnerismo para no pagarle impuestos a Macri

No tiene matices la puja política, ni aun cuando los gobiernos elegidos no han cumplido un mes de mandato. Lo prueba Cristina de Kirchner en sus primeros pasos; prueba ahora la pócima amarga Mauricio Macri. El kirchnerismo comenzó a llamar a la desobediencia civil a los vecinos de la Capital Federal para que dejen de pagar las tasas de Alumbrado, Barrido y Limpieza, que sufrieron un fuerte aumento. El argumento de los legisladores opositores que responden a la Casa Rosada es resbaladizo y es un disparo al gobierno nacional, que también aumenta impuestos y tampoco ofrece servicios de los que pueda enorgullecerse. Macri tiene sobre el fin de año hasta la amenaza de cacerolazos y bocinazos, una maniobra de protesta que les pone la piel de gallina a los políticos, ya que los vecinos de la Ciudad pueden enojarse por lo que haga él y también por lo que haga el gobierno nacional y terminaría cobrando él por todos. Hoy los diputados kirchneristas, que exageran todo ahora que no gobiernan, van a protestar en las puertas del Palacio de Gobierno. Además, el gremio de municipales amenaza con paros la semana que viene porque Macri decidió hacer cesar a unos mil empleados designados por Jorge Telerman en los últimos seis meses: el nuevo Gobierno de la Ciudad los considera nombramientos clientelistas.

Mauricio Macri
Mauricio Macri
Oposición fácil, quizá, la del kirchnerismo contra Mauricio Macri, un jefe de Gobierno porteño que no ha previsto, seguramente, cuánto les duele a sus vecinos que les toquen la billetera. Menos sobre el fin de año, con las vacaciones programadas y más cuando la Ciudad no luce para justificar una suba de impuestos locales que, en algunos casos, triplica lo que se está pagando.

Mejor imposible para el kirchnerismo, el bloque aliado del ex jefe de Gobierno Aníbal Ibarra y parte de la izquierda, que de paso dejaron a la agrupación de Elisa Carrió enrolada del lado del macrismo, a favor de la suba del impuesto inmobiliario que pagan los porteños, dibujado en las boletas de Alumbrado, Barrido y Limpieza.

Para coronar, hoy está convocado un «bocinazo» a las 12.30 en rechazo a las boletas que comenzaron a llegar a los domicilios de la Capital Federal y comienzan a vencer la semana que viene.

Ayer, toda esa tropa opositorase expuso en una conferencia de prensa incitando a una rebelión fiscal del vecindario, al que aconsejó concurrir a la Justicia, a la Defensoría del Pueblo o cualquier otro lugar que considere se hará eco de la protesta por lo que calificaron de desmedido e injusto.

La movida hizo caer la sesión extraordinaria pautada para ayer, donde iba a votarse un reglamento de concurrencia del jefe de Gabinete a la Legislatura. En cambio, el kirchnerismo logró juntar firmas para que se llame a la sesión, pero para votar la derogación del artículo de la ley tarifaria que impuso la suba tributaria, por cierto dejando los montos en cifras comparativamente superiores a las de otras ciudades del mundo (como Madrid, por caso), donde los servicios que se prestan superan ampliamente los de la Ciudad y en relación, el impuesto es menos costoso para los habitantes.

  • Sin explicación

    Claro que al no bajar el macrismo al recinto, el proyecto no se trató y ahora el Gobierno porteño deberá atajar una catarata de recursos de amparo, según pronostica el kirchnerismo.

    Empezó ya anteriormente el titular de la bancada Frente para la Victoria, Diego Kravetz, quien logró la visita de cerca de 10.000 internautas a noalimpuestazo.blogspot.com, cuando Jorge Telerman intentó imponer el aumento por decreto y debió anularlo.

    Ayer Kravetz, junto con el kirchnerista Juan Manuel Olmos, Ibarra y otros legisladores como Martín Hourest y Liliana Parada, fijaron la vista ante las cámaras de TV para explicar por qué no se debe pagar el aumento.

    «Igual de inequitativo, pero más caro», calificaron el cambio, que el kirchnerismo se negó a votar en su momento, mientras propuso un ajuste «casa por casa» y no por zonas como se diseñó.

    Los legisladores anunciaron, además, que se concentrarán a las 11.30 en avenida Belgrano y Costanera Sur para marchar hacia la sede del Gobierno de la Ciudad, en Bolívar 1, y realizar allí el acto central del «bocinazo». «Queremos que Macri escuche que los vecinos se oponen al aumento», dijo Kravetz.

    El legislador sostuvo que «los incrementos son arbitrarios y desmedidos, no están claros y no tienen explicación; así como está, la suba del ABL -lejos de limar inequidades- provoca más injusticias, porque está pensada sólo con un afán recaudador», explicó el jefe del bloque K y en la misma sintonía se expresó Ibarra. «Tuvo un claro objetivo de buscar una mayor recaudación, y es desmesurado, injusto, arbitrario y carísimo», consideró el ex mandatario.

    Olmos fundamentó el proyecto de derogación para dar «marcha atrás con un aumento que tiene poca solvencia técnica, con un millón de metros cuadrados en la Ciudad que no tributa ABL» y propuso que el aumento sea progresivo y «no que la mora administrativa de 14 años tenga que ser saldada en un solo año». Estaban también los diputados Sebastián Gramajo, Silvia La Ruffa, Gabriela Cerruti, Gabriela Alegre, Juan Cabandié y Raúl Puy. «El aumento del ABL dispuso subsanar una injusticia barata sin revalúo por una injusticia cara, con revalúo», protestaron Hourest y Parada, mientras el presidente del bloque Coalición Cívica, Enrique Olivera, pidió que el Gobierno porteño «reciba las quejas» de los vecinos y advirtió que si bien sería «una irresponsabilidad no actualizar las valuaciones después de 10 años, no corregir los errores sería una tremenda injusticia».

    El miércoles, Kravetz ya había anticipado que acompañaría los reclamos judiciales de los vecinos. Propietarios y también inmobiliarias se quejan porque las subas que llegan son mayores que las anunciadas.

    Desde la Cámara Inmobiliaria Argentina sostuvieron que los incrementos son «desproporcionados». Dieron el caso de un departamento de cuatro ambientes ubicado en Palermo, que antes pagaba $ 182 bimestrales y ahora pasa a $ 456. Aseguran que hay casos en los cuales los valores se multiplican por mil.

    «Si bien nosotros planteamos la derogación, si el macrismo quiere una suspensión para que se analice, también estamos en condiciones de analizarlos», dijo Ibarra en nombre del conglomerado opositor que comenzó ayer la movida contra el impuestazo.
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