4 de abril 2003 - 00:00

Oferta a jefes de mesa hizo estallar mercado electoral

La conmovedora iniciativa de Eduardo Duhalde de dotar a los presidentes de mesa (y sus suplentes), en las próximas elecciones, de $ 100 hizo estallar el mercado electoral. Esa cifra equivale a un quinto del salario promedio de la economía y convierte a ese empleo por un día en uno de los mejor pagos de la Argentina.

Ese monto lo cobrarán por trabajar en las vueltas electorales (o sólo en la primera, si alguien hiciera bingo el 27 de abril) los 137 mil funcionarios elegidos para ser presidentes, titulares y suplentes, en las 67 mil mesas que se habilitarán ese día.

Eso implica un gasto de $ 13,4 millones que debe aportar la Jefatura de Gabinete con recortes a otras partidas del presupuesto, según lo dice una resolución que hoy debe firmar el ministro del Interior.

El jefe de Gabinete debe decidir hoy de dónde saldrá el dinero para integrar esa partida para pagar el incentivo electoral, pero también cómo hará frente a un reclamo más urgente. El comandante general electoral está a punto de levantar bandera de rendición porque el gobierno no le da los fondos para pagar el despliegue de la tropa el día de las elecciones. Esa sequía ya compromete la tarea, que debe hacerse en estas horas, de ir a verificar el estado de los 12 mil locales que se habilitarán el 27 de abril. Ni qué decir cuando deba poner por lo menos un soldado en cada uno de ellos y además darles de comer. Por lo menos también reclamará los $ 100.

•Alerta

La sola publicidad de esa cifra puso en estado de alerta a los miles de fiscales que se habían comprometido a trabajar en las elecciones vigilando para las fórmulas en competencia el resultado electoral. «Los muchachos se pusieron mimosos ahora», describía anoche un apoderado -y angustiado-peronista.

Las listas del PJ se habían comprometido a pagar hasta $ 20 a cada uno de los 79 mil fiscales con que debe contar cada fórmula (67 mil fiscales, uno para cada mesa, más un fiscal general para cada una de las 12 mil escuelas que se abrirán ese día). Eso serviría para pagar el transporte y la vianda del fiscal que, por amor a la militancia, pero sin gastos del propio bolsillo, se había anotado para cada uno de los partidos.

Desde que habló
Duhalde de $ 100, los fiscales de las seis fórmulas que presumen de que controlarán sus urnas en todo el país -Menem, Kirchner, R. Saá, López Murphy, Carrió, Moreau-se agolpan en los locales partidarios pidiendo reajuste salarial.

•Clamor

«Si Duhalde paga $ 100, yo quiero por lo menos lo mismo», es el clamor. Si los apoderados partidarios, que deben organizar ese pelotón de más de medio millón de fiscales, no encuentran el dinero para afrontar el reclamo, esos quejosos, pero de poca fe partidaria, prometen ir a anotarse como presidentes de mesa. «Si pagan esa plata es porque les falta gente», es el argumento.

En el gobierno se justifica esta decisión en la voluntad de evitar que ocurra una deserción masiva de autoridades de mesa, algo que viene creciendo en cada elección desde la década pasada. Ya en la de jefe del Gobierno porteño en el año 2000 la gestión de
Enrique Olivera pagó $ 50 a cada presidente de mesa.

Lo que ningún comando de campaña pensó a 23 días de las elecciones, fue que surgiría esta quintuplicación del gasto en fiscales, más en una Argentina en crisis económica que ha hecho bajar mucho los aportes privados a las campañas electorales.

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