10 de diciembre 2001 - 00:00

Orden del mullah Omar: "Sálvese quien pueda"

Kandahar - El pasado jueves por la mañana el mullah Omar, líder de los talibanes, convocó a sus colaboradores más cercanos para explicarles lo que se les venía encima. Durante varios días, las negociaciones para la rendición de la capital espiritual de los talibanes habían pasado por una serie de altibajos, mientras que las fuerzas de la oposición mantenían cercada la ciudad.

Una de las varias decenas de personas que asistió a la reunión describió la escena a Hamin Ahmed, un afgano que vive en Kandahar con el que me contacté telefónicamente.«Muchos de los dirigentes talibanes habían puesto ya tierra de por medio», declaró Ahmed, que mantenía buenas relaciones con el régimen, «pero los más importantes de los que aún no habían huido acudieron a la reunión», precisó.

• Simpleza

El mensaje de Omar, hasta hace poco fiel acompa-ñante de Osama bin Laden, era de una extrema simpleza y en él no había ningún asomo de vergüenza. El mismo mullah, que hasta entonces había animado a sus fuerzas a inmolarse, sabía bien que había llegado el momento de la verdad. «Les dijo que cada cual se las arreglara como pudiera y que él ya no se sentía vinculado a ellos, añadió Ahmed. Les dijo que cada uno debía decidir si se quedaba allí para continuar luchando o si se rendía».

Dicho esto, el tuerto fanático, el hombre que ha gobernado Afganistán durante cinco años, abandonó el lugar, se subió a una moto y se largó. No mostró ni una pizca de remordimiento por tanta destrucción como ha infligido a Afganistán y muy poca preocupación por la suerte de sus lugartenientes. Simplemente, desapareció. Fuera de los muros de la ciudad, los cabecillas de la oposición confiaban en conquistar Kandahar sin disparar un solo tiro. Entre ellos se destacaban Hamid Karzai, un caudillo de los pashtunes del sur que acababa de ser elegido jefe de un gobierno interino con la misión de asumir el poder en Kabul a finales de este mes.

En el interior de Kandahar, en otros tiempos un placentero oasis lleno de manzanos y de albaricoqueros, todo era ruina y destrucción. Refugiados que tratan de alcanzar la frontera con Pakistán cuentan cómo la ciudad ha quedado arrasada por los bombardeos norteamericanos. Otros han hablado de la cada vez más acuciante hambruna al quedarse sin alimentos los bazares de Kandahar.

En medio de todo este caos, Omar y los talibanes habían conseguido llegar por fin a un acuerdo con Karzai para rendirse a un jefe local pashtún: el mullah Naqibullah. A cambio de una amnistía, las tropas talibanas aceptaban deponer las armas. El acuerdo provocó de inmediato el escepticismo de Washington, porque Omar ya había ofrecido entregar Kandahar, para luego volverse atrás. También cundió la preocupación en Washington ante la posibilidad de que el acuerdo contemplara que Omar quedase en libertad.

Explicación

¿Es esto suficiente para explicar la desaparición de Omar en una motocicleta de museo? Nadie lo sabe a ciencia cierta. Ahora bien, no cabe la menor duda de que algunos talibanes han intentado darse a la fuga.

Mientras las fuerzas de la oposición se disputaban la ciudad, centenares o quizá miles de fanáticos talibanes se confundían con la población. No tenían más que cambiar el turbante negro por otro normal y afeitarse la barba. Otros optaron por huir, abandonando precipitadamente hogares y pertenencias. El populacho cayó sobre las casas para llevarse cuanto dejaron atrás. Ahmed se encontró a un hombre que llevaba cajas de explosivos. En la casa de la que salió había libros, así como manuales de instrucciones de lo que, al parecer, eran tempo-rizadores de bombas de procedencia alemana. A pesar de esta huida precipitada, algunos fanáticos habían encontrado tiempo para colocar bombas trampa


• Impresión

En una casa, Ahmed descubrió varias minas anticarro que, aparentemente, estaban conectadas a baterías de coche, así como una granada oculta en el bolsillo de un abrigo. Además, los talibanes incendiaron en su huida la emisora de televisión de Kandahar.

Si se mira hacia atrás, las amenazas de Omar de luchar hasta la muerte dan la impresión de estar tan vacías de contenido como los restos de los carros de combate abandonados por los soviéticos que salpican las llanuras de lo que fue su feudo. ¿Dónde está Omar? Ahmed contaba el sábado, desde Kandahar, que se cree que parte de la familia de Omar huyó a Pakistán el pasado viernes.

De acuerdo con lo que dicen en Kandahar fuentes bien informadas, sus familiares se han trasladado a una casa propiedad de la familia de
Haji Bashar, un comandante militar de Kandahar. En lo que se refiere al mullah, han circulado informaciones de que se ha refugiado en un complejo de edificios de las afueras de la ciudad, desde donde trata de negociar un acuerdo con el ex rey de Afganistán en el exilio.

Sin embargo, no se ha localizado a nadie que pudiera dar razón cierta de su paradero.

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