21 de marzo 2002 - 00:00

Otra renuncia en Capital

Aníbal Ibarra continuó ayer la campaña de limpieza partidaria en el Gobierno porteño y aceptó la renuncia del radical Facundo Suárez Lastra, quien estaba a cargo de la Secretaría de Seguridad y Justicia de la Capital Federal. El ex intendente presentó una amistosa renuncia al puesto -una esquela dirigida a Ibarra- y anunció que intentará sumar a un eventual espacio progresista no acotado al radicalismo, pero que ya no quiere estar en la función pública.

Ibarra
, el viernes pasado, en el marco de una reestructuración más de su gabinete, que incluyó el pedido de renuncia de Eduardo Jozami -el titular de la Comisión Municipal de la Vivienda-, había acordado con el radical su retirada del gobierno.

«Yo te necesito en el gabinete»
, le pidió de todos modos el jefe de Gobierno porteño, pero Suárez Lastra no aceptó otro cargo.

En una reunión con funcionarios de la UCR, el martes a la noche, Suárez Lastra había manifestado su preocupación por los hechos del día anterior, la inoperancia y la falta de decisión del jefe porteño con respecto al escándalo que provocó Jozami. Ese militante del ARI, de Elisa Carrió, con piqueteros que tomaron la sede el gobierno porteño, trató de defender su cargo.

«Situaciones como ésas me ponen en riesgo, estimo a Ibarra y lo voy a seguir apoyando desde afuera, pero tiene que achicar el gobierno, por eso yo me voy, para dar el ejemplo»
, les confió a los radicales el saliente funcionario.

Ibarra
prefirió postergar el anuncio sobre Suárez Lastra, que viene acompañado de un raleo del área, pero después de esa tertulia radical, el ex funcionario le pidió dar a conocer su decisión que terminó de consolidarse en esa mesa. La estructura de Seguridad la creó el Gobierno de la Ciudad cuando asumió, con la idea de que con Fernando de la Rúa en el gobierno nacional se produciría el reclamado traspaso de parte de la Policía Federal a la Capital. Ahora convencidos que no ocurrirá la transferencia, al menos de los agentes de seguridad, lo que requiere la derogación de la llamada Ley Cafiero, terminó de quedar sin sentido la Secretaría.

A pesar de ya haber renunciado, el lunes Suárez Lastra compartía un almuerzo con Ibarra y el jefe de la Federal, Roberto Giaccomino, en la jefatura porteña, justo cuando ingresaron violentamente los piqueteros y se instalaron por tres horas en el edificio clamando por la reincorporación de Jozami. Pero curiosamente, la seguridad del Palacio Municipal no está a cargo de la ahora ex Secretaría de Justicia. Por el momento las dos subsecretarías que deja acéfalas «Facundito», pasarán a depender del jefe de Gabinete, el frepasista Raúl Fernández. Ese funcionario se venía quejando del área de Suárez Lastra, en el sentido de que no le veía razón de ser cuando la gestión ibarrista cayó en la cuenta que De la Rúa no formalizaría el traspaso policial.

Suárez Lastra
, si bien es el único dirigente político que conforma el gabinete de Ibarra -los otros radicales tienen diferentes perfiles- tampoco gozaba del sostén de sus «correligionarios», más afines en esta etapa a la rebeldía partidaria y al cogobierno de la Capital. Por caso el ex funcionario compitió en internas de candidato a senador contra Rodolfo Terragno, quien le ganó, en una actitud no contraria a De la Rúa como el ex jefe de Gabinete del ex presidente. Ibarra en cambio, con esa elección nacional en la que se encumbró su hermana Vilma como senadora, consolidó su relación con el terragnismo y Jesús Rodríguez.

Por entonces el ibarrismo que intentaba desplazar a Suárez Lastra, pensaba en la oportunidad de que se convirtiera en senador como excusa para alejarse del gobierno.

Respaldado por Enrique Nosiglia y con una amistad con Ibarra, el radical asumió el puesto en agosto de 2000, al inicio de la actual administración.

Ahora su dos subsecretarios, Agustín Zbar (Justicia) y Carlos Carelli (Seguridad) estarán bajo el ala de Fernández mientras se ensaya un achicamiento de esa estructura que haría desaparecer la Subsecretaría de Justicia, aunque su titular sería trasladado a otra función.

«Facundito»
retomará la actividad en su estudio jurídico, el que llevaba su padre Facundo Suárez, y alternará con la cosecha de manzanas en Mendoza, en La Consulta, donde practica la elaboración de vino, mientras urde una movida política dentro de la UCR, que quizá lo encuentre el año próximo compitiendo con su amigo Ibarra, ambos por la intendencia porteña.

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