España comenzó a presionar a la Argentina y a Uruguay para que se concrete entre el 8 y el 9 de noviembre en Santiago de Chile un encuentro entre Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez con el rey Juan Carlos de España. La intención del país europeo es que el monarca tenga su foto con los dos presidentes, que ambos firmen algún tipo de entendimiento aunque sea básico por el conflicto de la papelera de Botnia y que la tarea de Juan Carlos de Borbón se dé por terminada en un clima positivo. Luego, que sea la Corte de La Haya la que le dé la razón a alguno de los dos Estados, pero ya con la tarea del rey finalizada.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Con esta intención, más política que efectiva, el embajador español en la Argentina, Rafael Estrella, derivó comunicaciones desde Nueva York, emitidas originalmente por José
Antonio Yáñez Barnuevo, el representante del reino ante las Naciones Unidas y el designado negociador del monarca en este conflicto. Este embajador pidió celeridad a Buenos Aires y Montevideo para que comience a diseñarse algún tipo de acuerdo para presentar en Santiago de Chile, durante la Cumbre Iberoamericana. Según los datos que recibió el gobierno argentino en las últimas horas, España quiere que el encuentro en Chile se concrete y que se presente en sociedad algún tipo de acuerdo. En Buenos Aires la contestación fue diplomática pero concreta: a) hasta después del 28 de octubre no se volverá a hablar del conflicto de las papeleras, y b) después del último encuentro de Nueva York donde se reunieron las partes, la relación con Uruguay se congeló. Declaraciones de Tabaré Vázquez con dirigentes opositores, cuando dijo que la Argentina estaba negociando un nuevo Tratado del Río Uruguay (lo que fue negado desde la Cancillería local) hicieron que renaciera el recelo en Buenos Aires.
A pesar de esta posición, España presiona para que el encuentro en Chile se concrete y que al menos se acuerde un capítulo específico de las negociaciones: la creación de un espacio verde en la zona de Fray Bentos, tema que hasta ahora fue la única propuesta concreta de Barnuevo para intentar acercar a las partes. Fuentes del gobierno argentino afirmaban ayer que la Argentina no está dispuesta a firmar un documento con Uruguay que sólo incluya esta especie de «zona ecológica» y exige un tratamiento global del tema o derivar la resolución del conflicto a lo que se resuelva en el Tribunal Internacional de La Haya. Para esto habrá que esperar, como mínimo, al último semestre de 2008.
Sobre un encuentro en Chile, la misma fuente local afirmaba que la alternativa dependerá del cumplimiento de la promesa de no inaugurar la pastera hasta después de las elecciones del 28 de octubre, tal como lo prometió el secretario general de la presidencia uruguaya, Gonzalo Fernández, al jefe de Gabinete argentino Alberto Fernández en Colonia hace más de un mes. Desde Montevideo, al revés de Buenos Aires, ayer se alentaba la posibilidad de concretar una reunión entre Kirchner y Vázquez en Santiago de Chile. El encargado de hablar fue el ministro de Relaciones Exteriores, Reinaldo Gargano, que declaró que la Cumbre Iberoamericana sería «el lugar más adecuado» para que los jefes de ambos Estados entablen nuevas conversaciones sobre el conflicto. El diplomático aclaró que «aún no existe nada negociado» en torno de una eventual salida al problema de la pastera y que «no hay ningún compromiso» con el gobierno de Néstor Kirchner, pero que el evento chileno es propicio para una reunión.
Dejá tu comentario