26 de junio 2006 - 00:00

Papeleras: ENCE frena obras porque caducan los permisos

Tabaré Vázquez
Tabaré Vázquez
Aunque la prensa uruguaya comenzó a hacerse eco durante el fin de semana de la posibilidad del traslado de la planta de procesamiento de celulosa de la española ENCE hacia un destino más lejos de la ciudad de Gualeguaychú, en realidad la empresa está todavía analizando cómo seguir adelante con la construcción.

La información, en realidad, se alimentó con algunos hechos que fueron sucediendo en paralelo al inicio del proceso en La Haya por la denuncia de la Argentina contra Uruguay ante ese tribunal por el daño irreversible en materia ambiental que podrían producir las plantas de ENCE y la finlandesa Botnia produciendo pasta celulósica sobre el río Uruguay y a una distancia de tan sólo 7 kilómetros una de la otra.

Es cierto que ENCE mostró siempre mayor colaboración que la finlandesa Botnia con el gobierno de Uruguay para solucionar el conflicto con la Argentina, pero nada indica que la decisión del traslado esté ya tomada. El 8 de junio pasado visitó Uruguay Juan Luis Arregui, nuevo presidente de ENCE, que asumió su cargo en abril al modificarse la constitución accionaria de la empresa. Arregui quiso ver «in situ» las condiciones de explotación de su empresa en Uruguay, donde tiene ya una historia más que importante con dos procesadoras de chips para la extracción posterior en España de la celulosa, un aserradero, un puerto de carga propio sobre el río Uruguay y mas de 60.000 hectáreas propias sembradas con eucaliptus globulus, la variedad que la empresa utiliza en todas sus plantas.

Arregui analizó la situación e inclusive se reunió con Tabaré Vázquez. Dice el diario «El Observador» que de esa visita quedó una frase: «Es una locura la cercanía entre ambas plantas» y que de allí se ordenó el estudio para el traslado de la pastera española. Pero desde la empresa se continuó negando esa versión, con la misma fuerza que en privado sostienen que no debe descartarse nada, inclusive un cambio. El punto es que la decisión aún no está tomada, aunque Arregui se cansó se recalcar que «Uruguay es estratégico para el desarrollo de la compañía». De hecho sus tres plantas en España utilizan buena parte del eucaliptus que les llega desde Sudamérica.

Pero nadie confirma, como llegaron a considerar medios uruguayos, que la planta podría ahora trasladarse a las cercanías de la ciudad de Mercedes, a unos 30 kilómetros de Fray Bentos, una ciudad situada sobre la margen del río Negro, que luego desemboca en el Uruguay.

Lo cierto hasta ahora es que ENCE está dispuesta a frenar cualquier avance en la construcción de la planta hasta que no haya un pronunciamiento de la Corte Internacional de La Haya sobre la medida cautelar de suspensión que pidió la Argentina.

En medio del mutismo que le impone la propia estrategia de la empresa, que esa suspensión la haga por colaboración política con el gobierno uruguayo o por necesidad técnica poco importa.

  • Especulaciones

    Pero incluso hay argumentos que abonan esta última posibilidad. Fuentes de la empresa reconocieron a este diario que tanto la visita de Arregui como el estado actual de la construcción de la planta en M'Bopicua, son campo propicio para las especulaciones de prensa.

    La empresa necesariamente debe entrar a fin de mes en una impasse en su ritmo de construcción. Esto es por dos razones: en primer lugar se terminan los contratos firmados con las empresas constructoras para esta etapa del desarrollo. Ese freno a las obras se dará el 30 de junio y hasta ahora no han renegociado los nuevos contratos, ni la fecha de reinicio de las obras. Pero, además, no se ha terminado de gestionar algo tanto o más importante: los permisos de construcción para la nueva etapa por parte del gobierno uruguayo. Es decir, que en este tema Tabaré Vázquez tiene mucho más que ver que lo que sus funcionarios declaran. También se explicó que existirán cambios en la ingeniería del proyecto, ya se han introducido varios desde el inicio de la construcción, por lo que los tiempos están a favor de una suspensión que, se repite, tiene tanto de técnico como de estrategia política.
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