Si hay algo de eso, "¿qué hace en el gobierno si no se ha metido preso a nadie? De lo contrario, que se vaya" afirmó ayer, cortante, el ex comisario Luis Patti, aludiendo a las manifestaciones del viceministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, el frepasista Marcelo Sain, segundo del ministro Juan Pablo Cafiero; quien habría asegurado que los desbordes en materia de seguridad que se viven en la provincia más poblada del país, se deben a la vinculación de la policía con la estructura política del peronismo, a la que subvencionan a través de permitir actividades delictivas (juego, prostitución, robo de autos, droga, presuntamente). Patti, ex comisario exitoso en la Bonaerense, actual intendente reelecto de Escobar, cabeza del partido de Unidad Federalista y candidato a gobernador con la venia de Carlos Menem, es uno de los que recoge mayores adhesiones en esa postulación, por su conocimiento de esa fuerza de seguridad provincial y la claridad con la que plantea las medidas que deben encararse. Ayer aceptó contestar el interrogatorio de este diario. Periodista: ... Una situación complicada en materia de seguridad en la provincia de Buenos Aires para el que deba asumir en el próximo turno la gobernación ¿no? Luis Patti: (con gesto de pesar) El costo es muy alto para la gente. Ser gobernador con este costo duele... P.: ¿Es un error de la conducción política, del gobierno? L.P.: Hay un error grave en la postura que se ha adoptado, y es algo que les vengo advirtiendo desde hace ya cinco años... P.: A usted no lo sorprende...
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L.P.: Todo empezó cuando se reformó el Código de Procedimientos Penales, donde le restaron fuerza al accionar de la policía. Se aprobó un Código que es irrealista. Muy lindo, pero inútil, y yo se los advertí. Si se le resta fuerza a la policía y por otro lado se aprueba un Código permisivo, estas dos cosas terminan contribuyendo a la impunidad... P.: El problema es que en algún momento esto debe revertirse, aunque hasta ahora no se ve cómo ¿Usted cómo cree que se debe comenzar? L.P.: Eso hoy es complejo porque no está separado de la suma de problemas que enfrenta la Argentina. Hace falta vigor y letra... P.: ¿Vigor y letra?
L.P.: (sonríe) Por eso hablamos tanto de la escuela primaria. Hay que hacer docencia en todos los niveles de la educación sobre la necesidad del respeto a las instituciones. Y a la policía, jerarquizarla, darle atribuciones para que pueda combatir la inseguridad. Una cosa separada de la otra, no sirve... P.: Pero en el caso Peralta los vecinos del lugar sospechan que hay policías comprometidos. Y esto no ayuda a ese respeto... L.P.: No conozco el caso, pero puede ser. Acá lo importante es distinguir entre la posibilidad de que pueda haber algún policía comprometido, pero no involucrar a toda la policía como tal. Acá debe actuar la Justicia, esa señora que representan con los ojos vendados, y si hay algún policía metido (se enoja) ¡deben darle con un caño! P.: Sin embargo, hubo declaraciones del segundo del ministro Juan Pablo Cafiero, vinculando a la policía y algunas operaciones no muy claras con el sostenimiento de la estructura política del peronismo... L.P.: Mire (visiblemente molesto), si hay algo de eso, ¿qué hace que no ha metido preso a nadie? Su obligación, si conoce un ilícito, es denunciarlo con nombre y apellido. Y por el cargo que ocupa, meterlos presos. O de lo contrario que renuncie y se vaya... P.: El desacierto en la conducción policial bonaerense parece que viene de lejos... L.P.: (interrumpe). El índice delictivo viene creciendo hace rato. Si no cambian la postura con una policía militarizada... P.: ¿Cómo militarizada?
L.P.: Sí. Si usan uniforme, y así se los identifica, y están armados, hay que militarizarlos. Embretarlos en un régimen disciplinario estricto, profesionalizarlos, donde se respete sus atribuciones y se asegure que no habrá excesos... P.: Convengamos en que esto no será fácil...
L.P.: Hay que empezar. Y si algún intendente municipal pide que le manden un determinado comisario a su distrito, y esto es aceptado por la autoridad política, la culpa la tiene el ministro y el gobernador por permitirlo. Y sancionar leyes que no permitan la impunidad. Si la inseguridad aumenta, van a faltar cárceles... P.: ¿Cómo van a faltar cárceles?
L.P.: Que la ley marque hasta dónde se puede llegar, que haya límites. En una sociedad sin límites hacen todos lo que quieren; y eso debe terminarse.
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