Pide Ibarra a la Corte que confirme elección
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Ibarra había elegido la fecha, cercana a la elección nacional -se haría 14 días después de la asunción del nuevo mandatario- para evitar que un candidato a presidente o vice que pierda la votación tuviera tiempo de presentarse en la pelea porteña, como Ricardo López Murphy o Daniel Scioli (de hecho éste es candidato por el PJ aunque abandonó). Ese apuro también apuntó a Luis Zamora, de quien el ibarrismo pensó que no se atrevería a presentarse -como lo hizo ayer-haciendo al mismo tiempo campaña de anticandidato en la nacional.
Esa estrategia perdió puntos dentro del búnker de campaña de Ibarra y son ahora más los que verían con buenos ojos una postergación con la que creen podrían debilitar a Mauricio Macri, el mejor posicionado en las encuestas y de quien lo separa una diferencia importante de puntos de intención de voto. Sin embargo, cuando la jueza Servini de Cubría suspendió la votación por una presentación del peronismo de la Capital Federal, Ibarra se mostró firme en insistir con la convocatoria, luego que Macri lanzara sospechas sobre su complicidad en la movida. La idea ahora es devolver ese gesto y tratar de despegarse de un consentimiento a la postergación y atribuirlo en cambio «a las negociaciones de Macri con el PJ».
Por su parte, el macrismo que ganó una batalla al provocar que Ibarra anulara un decreto y ratifique la fecha de las urnas, ya comenzó a entrever la posibilidad de que la única manera de destrabar el conflicto y que la elección porteña quede firme para el 8 de junio sería una medida de Duhalde: anular la convocatoria a elecciones de diputados nacionales por la Capital Federal.
Esa definición también podría requerirla Ibarra al Presidente, pero desalienta a las listas que mantienen sus repartos equilibrados utilizando la tira de postulantes a legisladores como la de diputados nacionales. Además, esa separación en el tiempo de la elección de representantes a la Cámara baja -podría llevarse hasta octubre- resta chances a los interesados en ocupar una banca como efecto arrastre de la fórmula porteña. En ese sentido, si se conciliaran las dos votaciones en forma simultánea con el correspondiente convenio entre las jurisdicciones habría otro detalle que mortificará a los candidatos: la lista de diputados nacionales podría encabezar la tira. Esto quiere decir que de ir tres papeletas pegadas, la primera sería la de diputados, luego jefe y vice de Gobierno y luego legisladores porteños.




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