5 de marzo 2004 - 00:00

Piqueteros bloquearon acceso a Ezeiza

Los piqueteros del ex convicto Emilio Alí se atrincheraron bajo el puente El Trébol, bloqueando los carriles de la autopista Riccheri que une el Aeropuerto Internacional de Ezeiza con la Capital Federal.
Los piqueteros del ex convicto Emilio Alí se atrincheraron bajo el puente El Trébol, bloqueando los carriles de la autopista Riccheri que une el Aeropuerto Internacional de Ezeiza con la Capital Federal.
Centenares de personas que pretendían dirigirse al Aeropuerto Internacional de Ezeiza o dirigirse a la Capital Federal desde la estación aérea vieron ayer demoradas sus intenciones por el accionar de un grupo de piqueteros que durante cinco horas bloqueó la autopista Riccheri.

La medida afectó al turismo internacional y a un buen número de pasajeros que tenían previsto viajar a Estados Unidos, Europa o a países sudamericanos, muchos de los cuales perdieron sus vuelos
.

La Policía debió utilizar las colectoras para dar cauce a los vehículos o bien desviar el tránsito por detrás de los bosques de Ezeiza. Aunque la demora fue evidente, las empresas áreas operaron con normalidad y no postergaron vuelos para esperar a pasajeros rezagados.

A los turistas extranjeros que regresaban a su país de origen les quedó en la retina la imagen de hombres con rostros cubiertos y palos en sus manos, parados y desafiantes en el centro de la ruta.

Todo volvió a la normalidad cuando un juez de Lomas de Zamora, Luis Ferreyra Pera, les advirtió a los piqueteros que si no despejaban los carriles de circulación iba a ordenar a la Policía que despejara el área. En apresto había 500 hombres de un grupo de elite de la Bonaerense y también efectivos de Gendarmería Nacional. No obstante, al cierre de esta edición los piqueteros permanecían al borde de la calzada siempre amenazantes.

La protesta fue encabezada por el piquetero Emilio Alí, en medio de una puja interna con los sectores duros de los desocupados que se enrolan detrás de la figura de Raúl Castells y Néstor Pitrola.

No resistió Alí el ostracismo mediático. Su particular rostro y su lenguaje exacerbado habían desaparecido de la televisión. Pero ayer volvió al protagonismo como en aquellas épocas « doradas» en las que compartía cartelera con Luis D'Elía, Juan Carlos Alderete y el mismísimo Castells.

Emilio Alí
es el piquetero que fue condenado a 5 años y seis meses de prisión acusado de coacción, extorsión y de amenazar a un comerciante. El 5 de mayo de 2000 -cuando se cumplía un paro nacional-con un grupo de 120 piqueteros copó el supermercado Casa Tía de Mar del Plata y luego de tres horas de negociaciones con el gerente se fue con 150 paquetes de comida. Por ese episodio estuvo preso un año y diez meses en el penal de Batán, pero una fallo de la Cámara de Casación Penal lo absolvió en una de las causas y le aplicó -tras un cambio de carátula- una condena de dos años y seis meses de prisión por lo cual quedó libre.

Había desaparecido de la escena piqueteril. Algunos sostienen que fue como producto de un distanciamientocon
D'Elía. Aunque otros aseguran que esas «diferencias» son ficticias y que el «piqueblando» oficialista lo utiliza como fuerza de choque y como herramienta para conservar su poder en zonas difíciles del conurbano bonaerense. Y prueban que Alí sigue enrolado a la Central de Trabajadores (CTA) y que por lo tanto «no hay divorcio».

Los cierto es que ayer Alí se apareció en la autopista Riccheri -que une la capital con el Aeropuerto de Ezeiza-al mando de una agrupación denominada Coordinadora Nacional de Organizaciones Territoriales y Sociales. Se le sumaron activistas de La Matanza, Florencio Varela y San Martín.

Con 250 piqueteros reclamaron la restitución de 26 mil planes de empleos. Interrumpieron la circulación en ambos sentidos de la autopista, desde el mediodía, a la altura del puente El Trébol.

• Antecedentes

Luego de cinco horas de provocar un caos en el tránsito y serios trastornos, los piqueteros decidieron levantar el corte tras acordar para las próximas horas una reunión con el ministro de Desarrollo Humano provincial, Juan Pablo Cafiero. En realidad, el bloqueo se levantó porque pesó la actitud del juez Ferreyra Pera de garantizar el libre tránsito en la autopista haciendo uso de la fuerza policial. Después de todo, Alí tiene antecedentes y una nueva detención lo conduciría directo a la cárcel.

En rigor, la «bravuconada» de Alí responde a una estrategia de poder: no quiere quedar fuera de la discusión entre el gobierno y los «
piqueduros» por la restitución de planes laborales que fueron dados de baja por serias irregularidades.

Son 22 mil subsidios de 150 pesos cada uno, lo cual representa para las agrupaciones de desocupados el manejo de 3.300.000 mensuales y cerca de 40 millones de pesos anuales.

O sea que si
Alí (o D'Elía en caso de seguir respondiéndole) no interviene en la pelea por los planes dejarían de percibir una importante suma de dinero que le permite mantener el clientelismo con los desocupados de las zonas marginales del conurbano bonaerense.

Anoche, Alí amenazaba con permanecer a la vera de la ruta «por tiempo indeterminado, hasta que el gobierno bonaerense diera respuesta a los reclamos».

«El
gobierno de la provincia ha dado de baja más de 26 mil planes sociales que son de nuestras organizaciones. Que tomen las medidas necesarias, pero les digo a los señores jueces y fiscales que estamos cansados porque, ante el inicio de las clases, las madres no van a poder comprar una sola hoja, porque han decidido dar de baja estos planes», verborrágico, Alí escupía palabras de este tono antes las cámaras de televisión. Poco serio.

Dejá tu comentario

Te puede interesar