El bloque peronista del Senado -todavía mantiene ese nombre aunque se lo piense cambiar por Frente para la Victoria desde diciembre- dio muestras ayer de no ser totalmente permeable a los pedidos del matrimonio Kirchner. La negociación por la renovación de bancas del 10 de diciembre próximo deja espacios disponibles que son disputados y sobre los que los Kirchner ya avanzaron, pero muchos senadores del PJ no están dispuestos a aceptar esa decisión.
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El caso más claro es el de los lugares estratégicos que deja el riojano Jorge Yoma, quien ahora partirá hacia México como nuevo embajador. Cuando Yoma accedió a entregarle a Cristina Fernández de Kirchner la presidencia de la Comisión de Asuntos Constitucionales, recibió a cambio dos puestos clave: uno de los sillones del Senado en el Consejo de la Magistratura y la jefatura de la estratégica Comisión de Acuerdos. Son de los mejores cargos que se pueden conseguir en la Cámara alta.
El problema es que la Casa de Gobierno pensó en Vilma Ibarra para ocupar la silla vacante en el Consejo de la Magistratura, y muchos senadores peronistas no están de acuerdo.
Venían resistiendo la idea hasta que en la última reunión del bloque PJ esa cuestión estalló. El propio Miguel Pichetto -presidente del bloque PJ-, de quien es imposible pensar que pueda contradecir algún deseo del matrimonio presidencial, aceptó que la reticencia a otorgarle el puesto a la hermana del suspendido jefe de Gobierno porteño tenía su lógica.
• Presiones
«Con lo que está pasando con Ibarra, si ponemos a Vilma en el Consejo, es seguro que todos van a pensar que lo hacemos para darle cobertura al hermano en las causas judiciales que tiene y que pueden agravarse», explicó uno de los peronistas presentes. «La gente de Cromañón está apretando para el juicio político de los jueces que liberaron a Chabán. Están haciendo tanta o más presión sobre el Consejo de la Magistratura que sobre la Legislatura porteña. ¿Quién nos va a creer que Vilma no va ahí para controlar la situación de cerca?», razonó otro. La definición, por ahora, quedó pendiente en el Senado, aunque la Casa de Gobierno ya parece haber reflexionado. Otra de las herencias que deja Yoma es la Comisión de Acuerdos. Hasta ahora tiene dos nombres en espera: Marcelo Guinle y José Pampuro, según juran en el bloque. Ambos podrían acceder según cómo se solucione la pelea por la presidencia provisional del Senado.
Si el chubutense Mario Das Neves consigue su cometido de que su enemigo Guinle sea desplazado de su actual puesto de presidente provisional, éste cambiará a la presidencia de la Comisión de Acuerdos. Pampuro, entonces, tendría el camino libre para la presidencia provisional. De lo contrario, Guinle seguirá en su puesto y el actual ministro de Defensa heredará el sillón de Yoma.
Otro de los lugares más disputados es la presidencia de la Comisión de Legislación General. Hasta ahora, y a pesar de los esfuerzos que hizo Cristina Kirchner por desplazarla, la comanda la puntana Liliana Negre de Alonso, que renovó su mandato por San Luis pero, al no estar dentro del bloque PJ, será imposible que vuelva a recibir esa presidencia de comisión.
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