Juan Carlos Romero, gobernador de Salta y precandidato a vicepresidente, rechazó ayer su propia idea, según la cual en caso de no haber internas en el PJ, todos los precandidatos debían ir por afuera del partido en una especie de ley de lemas informal. «Nosotros vamos a internas dentro del justicialismo» afirmó enfático Romero, que aclaró que aquella idea fue calificada de «inconstitucional». Para él, además, es hoy inoportuna.
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Negó de este modo la posibilidad de que la fórmula integrada por él y Carlos Menem acepten concurrir a las elecciones del 27 de abril por fuera de la sigla partidaria. Insistió en que el sector que representan «exigirá» que haya internas, incluso aceptando la fecha del 19 de enero, dispuesta por el último congreso nacional del PJ reunido en Costa Salguero, que modificó la del 15 de diciembre aprobada por el Consejo Nacional que preside Menem. Allegados al salteño restaron chances a la eventualidad de que el próximo congreso partidario, cuya convocatoria está prevista para la primera semana de diciembre, pueda cancelar las internas. «Comenzando por (Carlos) Reutemann, la mayor parte de los gobernadores van a reclamar que se respete la realización de internas» afirmaron convencidos.
Romero almorzó ayer en el Centro Argentino de Ingenieros, en una tenida organizada por el club de la Unión Nacional, que preside el radical Martín Schwab y Etchebarne. Después de una presentación informal, el mandatario salteño hizo un discurso moderado ante un auditorio muy atento, describiendo a grandes rasgos la crisis que vive el país pero sin cargar las tintas sobre la actual gestión de Duhalde.
Recién cuando los concurrentes comenzaron a preguntarle sobre temas concretos, pudo precisar conceptos más puntuales. En el caso de los planes Jefas y Jefes de Hogar, señaló que cuando se firmaron en abril pasado los 14 puntos en la residencia de Olivos, ya se establecía en uno de ellos la participación de ONG y las provincias para darles mayor transparencia. Fue porque uno de los participantes, cordobés, titular de la CGE -se identificó como radical-, le hizo notar que se habían reunido con la ministro de Trabajo, Graciela Camaño, y ésta les había pedido ayuda para esa tarea. «Recién ahora se están acordando de llevar adelante algo que firmamos hace siete meses» evocó el salteño.
Afirmó que en caso de llegar al gobierno, como jefe de Gabinete -cargo que ocupará junto con la vicepresidencia de la Nación-, esa ayuda social estará dirigida hacia las madres con hijos -jefas de hogar-, y no para los varones en condiciones de trabajar. «Debemos volver a la cultura del trabajo, de lo contrario todos los que estamos acá vamos a terminar recibiendo subsidios, nadie va a querer trabajar». Esto arrancó un caluroso aplauso de los concurrentes. Del mismo modo opinó del PAMI, que reiterando una postura conocida entre los gobernadores peronistas, dijo que debe descentralizarse para que los gobiernos provinciales lo administren. «Cuando se habla de salvar el PAMI se está hablando de salvar los 13.000 empleados que tiene y viven en esta Capital Federal y el Gran Buenos Aires» apuntó y disparó.
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