Los senadores del PJratificaron ayer a José Luis Gioja hasta diciembre del 2001, cuando elcuerpo se renovará por completo, y resolvieron «endurecer» la oposiciónal gobierno, tras hacer una autocrítica de las relaciones con la Alianza desdela asunción de Fernando de la Rúa.
«Vamos a alinearnos conlos gobernadores y, como ya dijimos, no estamos dispuestos a tolerar que serecorten los fondos de las provincias», se plantó Gioja. «Tenemos que estar con ellos el 17 de octubre enJujuy», propuso. «No te olvidés, flaco, de los gastos sociales, que esuna barbaridad la poda», acompañó Jorge Yoma, obsesionado con elpresupuesto 2001. «Hay que acostumbrarse, porque vinimos haciendo muchoseguidismo», ironizó el puntano Carlos Sergnese, tratando de hacerblanco en Augusto Alasino y compañía.
La cumbre de la vísperasirvió para que la mayoría del bloque respaldara a Gioja y los 3 vices,el santacruceño Eduardo Arnold, el mendocino Carlos de la Rosa yla cordobesa Beatriz Raijer. «No podemos tener una conducción queparece provisoria; hay que confirmarlos para que puedan sentarse de igual aigual con los radicales», clamó Yoma al comienzo de la discusióndoméstica. «Y hay que ser firmes: yo lo dije hoy (por ayer), quierenconvertir a De la Rúa en un pelele y nosotros no podemos cruzarnos de brazos yser cómplices de este desquicio institucional», sentenció el riojano. «LaAlianza ya no existe», repitió convencido.
Cuerda floja
«Es cierto, hasta designaronjefe de bancada (por el puntano Jorge Agúndez), y nosotros pare-ce queestamos en la cuerda floja», avanzó Sergnese. La última parte de lafrase sonó a velado reproche hacia Alasino, quien dio el martes unaimprovisada conferencia de prensa para castigar a Carlos Chacho Alvarez comosi todavía fuera el titular del bloque.
Ese encuentro con «movileros»generó cierto malestar, si bien Gioja -supuestamente el más afectado por laactitud del entrerriano-se mostró benevolente. «Qué vamos a hacer, huevón;hay que entenderlo: tiene una cuestión personal con Alvarez y, además, está eltema judicial», bajó los decibeles el sanjuanino, cuando sus aliados fuerona calentarle la cabeza. «Te quiere dejar descolocado, ya lo hizo en elrecinto», lo azuzaron. Pero no hubo caso, Gioja no se dejó llevarpor el impulso. En la víspera, algunos atragantados por la actitud alasinistase soltaron.
«Muchachos, hagamos unaevaluación, pero no digamos que es autocrítica, que no somos marxistas»
Carlos Corach
Los afectados intentarondesactivar la idea de que el sanjuanino seguirá hasta el fin de los días. Paralos amigos de Alasino simplemente se amplió el mandato del «cuarteto»de autoridades para que actúen ante la UCR senatorial. Nada más. Lo que nopudieron disimular es que se castigó con severidad la gestión dialoguista delhombre fuerte de Concordia. En el ínterin hubo aplausos para Angel Pardo,que llegó de declarar ante el juez Carlos Liporaci. «Me fue muy bien»,se entusiasmó el correntino. Cuando comenzaron a leer los cables de lasagencias de noticias, se desilusionaron. Los cronistas habían entendido que Pardohabía hecho imputaciones contra Alasino y José Genoud,confirmando las coimas.
El litoraleño volvió aaclararles que se había limitado a decir que Antonio Cafiero le habíadado esos nombres en un viaje que compartieron a Curuzú-Cuatiá. Obviamente, esaargumentación deriva en que Cafiero podría ser el autor del anónimo quecirculó en el Congreso, con la supuesta trama secreta del soborno.




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