3 de septiembre 2001 - 00:00

Poco serio

Los políticos les dicen «off de record» a los periodistas que lo que digan hasta el 13 de octubre, vísperas de la elección, debe ser tomado con pinzas porque es inevitable. Puede ser comprensible si entraron en el celo preelectoral. Pero hay torpezas. Que Alfonsín arregle con la CGT, para sus movilizaciones, «péguenle» a Cavallo pero no al presidente De la Rúa es táctica aceptable pero no se adecua cuando el ex presidente -que parece persistir en el invicto de no decir nunca algo útil al país-dice que prefiere a José Luis Machinea que a Cavallo. También cae en el barbarismo político otro radical, Leopoldo Moreau, cuando pide «devaluación». ¿Qué voto esquizofrénico pueden obtener así?

No menos incomprensible es que Carlos Ruckauf diga: «La Argentina no está en el borde, ya cayó al abismo». Lo único que se entiende es que el bonaerense esté esquizofrénico por su fuerte derrape en una crisis que afectó pero no arrastró a otras provincias: le sucedió a la suya tras la terrible herencia duhaldista. Pero ni la provincia de Buenos Aires ni su banco dejaron el borde del precipicio, aunque estén sostenidos en el aire con las uñas.

Hay cosas que no se admiten ni aun en un período de celo electoral de 40 días, por caso la «unión nacional» que pregona Alfonsín. Jamás puede ser cierta, ni aun reducida a una declaración parodia de 4 o 5 puntos, si incluye a las CGT porque precisamente todo acuerdo para salvar el país con déficit cero requiere cesar con los desmanes presupuestarios vía obras sociales. Además, sin el cordobés José Manuel de la Sota es impensable hoy en la Argentina un presunto «acuerdo nacional». ¿Va a acordar y firmar ese justicialista junto a Alfonsín, que quiere «acuerdo censurado» excluyendo a Cavallo, que es el socio de De la Sota en Córdoba? Entonces, si tienen que «hablar de algo» en esta campaña, si tienen que pegarle de más a Cavallo para salvarle un poco la ropa a De la Rúa, ¿para qué hablar de un utópico «acuerdo nacional y gobierno de coalición» que recién debe discutirse después de los comicios del 14 de octubre? Poco serios, sin variantes, nuestros políticos vernáculos.

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