3 de agosto 2001 - 00:00

Políticos y su rating

Por su actual cautiverio, aunque se obtienen pocas imágenes y -sobre todo-porque se actualizó como ningún otro político con un espectacular producto para el marketing como es Cecilia Bolocco, el ex presidente Carlos Menem es hoy el político que logra los mayores ratings en TV y en revistas, si hay nuevas fotos o filmaciones con su mujer chilena.

En segundo lugar, los que más retienen las miradas en los televisores cuando aparece su imagen son dos: un «clásico» ratinguero que desde hace años no abandona los primeros puestos, el santafesino Carlos Reutemann, junto al ministro Domingo Cavallo. Al primero se le reconoce «misterio», «escaso o nulo afán por exhibirse» y «figura atractiva». Cavallo es el primero del gobierno aunque está arriba en el rating no precisamente por muchos motivos agradables: se lo ve y escucha por cierto temor a lo que pueda decir o anunciar que afecte a la gente, pero agrada poco. Además sale demasiado seguido en TV y eso tampoco gusta, según las respuestas a productores que analizan los ratings televisivos.

• Tímido y sincero

El tercer lugar entre políticos y su presencia en las pantallas es compartido por cuatro, todos por motivos más o menos positivos, a diferencia de Cavallo. Uno es Chrystian Colombo, el jefe de Gabinete de De la Rúa. Físicamente -lo llaman «el Vikingo»- tiene imagen que no sería novedosa en Noruega u otros países nórdicos pero en la Argentina sí.

Todavía no es muy conocido pero los que lo ubican le adjudican imagen televisiva «de timidez y sinceridad». Colombo es de los que cualquiera les «compraría un auto usado» y esto lo transforma en el mejor comunicador del gobierno. Un astuto como Jorge Yoma lo define así: «'El Vikingo' es manso y pegarle da pena. Por eso nos hace aprobar cualquier ley en el Congreso». Esa imagen también se proyecta por TV.

Comparte Colombo este puesto entre los ratingueros políticos con figuras más difundidas que él como Chacho Alvarez, que está caído en seriedad como político y hoy es poco creíble pero sigue siendo retenedor de televidentes en pantalla, junto al jefe porteño, Aníbal Ibarra, y a otra figura radical que también, como sería el caso de Reutemann, está muy alto en el rating por ser enigmático, el «Coti» Nosiglia. Aparece muy poco pero también debería ser más aprovechado por un gobierno tan falto de credibilidad e imagen como el actual.

El cuarto lugar es para quien atrae por lenguaje fuerte: Patricia Bullrich. Le gusta a la gente verla pelear con sindicalistas.

El quinto lugar compartido en las votaciones no deja de tener nombres curiosos. Suspende los botones del zapping y permanece en pantalla Hugo Moyano, lejos el primero en atracción televisiva entre sindicalistas. Molesta o asusta por lo que dice pero se le reconoce que «es vivo y tiene aire de pueblo real». Otro que intriga es el jefe piquetero D'Elía. Sale poco pero a la gente le interesa saber cómo es y piensa este extraño personaje que ha irrumpido ahora en la vida pública. Los dos comparten el puesto nada menos que con el primer mandatario, Fernando de la Rúa.

Es un poco alarmante que el Presidente ocupe un escalón tan bajo -es el undécimo-entre quienes retienen hoy imagen en pantallas de TV. Además, se nota por las respuestas de la gente a quien se indagó que, si no fuera por su investidura, De la Rúa caería en segundos bajo el «golpe de zapping». No tiene hoy imagen convincente y a los argentinos les molesta bastante ver al actual político aliancista representando en el máximo nivel al país junto a políticos como Bush, Tony Blair y otros. Por el relieve de figuras mundiales que por su cargo periódicamente lo acompa-ñan, retiene televidentes Fernando de la Rúa. Sin el cargo presidencial surge de las respuestas que no lograría hoy rating.

Este tipo de opiniones de público se muestra a quienes ponen publicidad en medios, gráficos -principalmente revistas-y televisivos. Antes de enunciar la lista de quienes como políticos directamente ahuyentan a televidentes o lectores de medios está un sexto grupo aunque bastante distanciado de los 11 primeros.

Por uno u otro motivo retienen imagen en televisores o lectores, desde la política, Adelina de Viola, que vuelve a llamar la atención tras su reaparición; el gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner, distinguido por su físico dentro del conjunto de gobernadores; Juan Carlos Romero, el salteño al que los piqueteros originales de Tartagal amargaron pero les debe fama; el cordobés José Manuel de la Sota sigue con imagen no trabajada en difusión en Buenos Aires, pero con cierta nombradía por lo que mencionan los comentarios de diarios permanentemente, lo cual lo hace aparecer como «importante y gravitante»; aunque el público no lo ubique bien, curiosamente viene luego el juez Jorge Urso, que ganó fama por haber detenido a Menem y ser hoy considerado «un político»; el siguiente es «Juampi» Cafiero, que sale con piqueteros y no gusta «pero tiene cara de bueno», dicen las respuestas; luego viene el ex gobernador de la provincia de Buenos Aires, Eduardo Duhalde, aunque sigue sin tener imagen grata y es «poco creíble y aún menos interesante lo que dice», así se opina de él; luego el ex juez y agradable de escuchar por televisión Oscar Salvi y cierra Carlos Ruckauf, el bonaerense que ha tenido un retroceso notable en imagen que atraiga a lectores de revistas o retenga televidentes.

• El último grupo

Está casi en el límite con el último grupo que corresponde a quienes hacen dejar una revista si salen en una nota o hacer apagar directamente los televisores. Ningún empresario, tal como se le presenta la encuesta, pondría publicidad hoy si están Graciela Fernández Meijide o los sindicalistas Armando Cavalieri y Rodolfo Daer. Provocan rechazo en el público. En menor grado que esos tres pero también son antitelevisivos los radicales Leopoldo Moreau, el titular del Senado, Mario Losada, y el ex ministro Federico Storani.

La descripción de preferencias visuales del público sobre políticos tiene, entre varias acotaciones, dos interesantes: una es que fueron votados pero se los excluyó de la lista porque tienen imagen televisiva pero no son considerados «políticos», Mariano Grondona y Jorge Lanata.

• Mantenerse en pantalla

En segundo lugar se informa que el único político hoy que podría mantenerse en pantalla en un canal frente un programa fuerte en otro (por caso un partido de fútbol medianamente importante), retenida la imagen fundamental-mente por mujeres, sería Carlos Menem, siempre y cuando en lo que se emitiera estuviera incluida Cecilia Bolocco, sin duda la mujer que más curio-sidad despierta entre el público hoy en la Argentina.

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