18 de mayo 2004 - 00:00

Posdata

Héctor Timerman
Héctor Timerman
• Decepción en periodismo

Que Héctor Timerman haya aceptado saltar del periodismo a un degradante cargo oficial de cónsul en Nueva York es una decepción general para el mundo periodístico. El hijo de uno de los más brillantes periodistas que dio la Argentina destinado a conceder pasaportes a los que los perdieron en el exterior, sellar formularios, visitar y ponerle un abogado a un connacional en algún entuerto judicial no parece un destino digno, sobre todo si va a reemplazar allí al ex cónsul bastante opaco que usaba la sede del Consulado y el teléfono celular oficial para mantener una empresa privada de plomería. No era una buena revista, no vendía prácticamente nada, pero esteTimerman había llegado a crear su propio órgano «Debate» y más joven hacía una revista desde Miami con recortes de artículos latinoamericanos. También había fundado y fundido la revista «tres puntos», cuya pérdida desesperaba a su padre Jacobo, que a todo amigo le pedía que adquiriera esa revista de su hijo Héctor. No que la compraran en un quiosco sino como empresa, aunque no tenía activos, mínima venta y prestigio por lo cual para todos, si quisieran, lo conveniente era hacer una revista aparte.

Con un matrimonio entre gente pudiente, con lo heredado de su padre (que lo cobró como indemnización justa de Raúl Alfonsín por la expropiación militar de «La Opinión»), Héctor Timerman pintaba como un periodista interesante aunque lejos de la habilidad y domino de la profesión de su padre, el legendario Jacobo. Era, además, el último de los tres Timerman subsistentes en el país ya que otro hermano está en Estados Unidos y el tercero, en Israel.

Le hizo Héctor un reportaje a Néstor Kirchner para su revista «Debate» que tenía partes insólitas. Kirchner se despachó con el rencor al periodismo actual, del cual desconfía permanentemente, y dijo, por ejemplo, «me gustaban aquellos editoriales de 'La Opinión'». Pero resulta que «La Opinión» no tenía editoriales. Se obligaba a los periodistas a opinar en cada nota, forma mucho más moderna.

Luego de ese reportaje Héctor Timerman tiró la chancleta y se sumó al periodismo kirchnerista. En una encuesta que realizó «Noticias» inauguró su kirchnerismo. Sobre la pregunta «¿Quién es el mejor funcionario?» respondió: «Néstor Kirchner». Dice que el hoy primer mandatario «no puede compararse ni con De la Rúa, ni con Carlos Menem, ni con Eduardo Duhalde».

¿Todo el vuelco a la profesión de su padre famoso habrá sido para conseguir un cargo oficial? ¿Será otra jugada de Kirchner y sus colaboradores para herir a Elisa Carrió tentándolo con un consulado? Porque Héctor Timerman militó en el ARI, le cebaba mate a Lilita y fue candidato a diputado, pero no le alcanzaron los votos y se alejó de ese palenque.

Como sea, y aunque nunca haya sido propiamente un periodista de raza, el cargo oficial de este hombre que se hizo conocer por la prensa lastima al periodismo argentino.

• Duhalde toma un seguro

Eduardo Duhalde tenía previsto, en uno de los pliegues de su cautela, que una presidencia de Néstor Kirchner podría crearle complicaciones en la escena nacional. En sus previsiones, «Chirolita» podría crecer y someter a Mr. Chassman a mortificaciones humillantes. Estaba contemplado desde los congresos de Lanús. Lo que escapaba a todo plan es que también en la provincia de Buenos Aires, el propio feudo, podrían aparecer peligros y amenazas. Y es donde más se están prodigando en estos días.

Primero fue una herida en un ala de Horacio Román, el poderoso senador de Morón que se enseñoreó sobre la Policía y la Justicia bonaerenses durante años, con un poder delegado por Duhalde. Después las balas sonaron más cerca: le arrebataron a Hugo Curto al comisario Raúl Aguirre, que durante diez años seguidos había ocupado la comisaría central de Tres de Febrero. Es hora, por lo tanto, de tomar recaudos. Por eso Duhalde piensa sacrificar a una diputada nacional para ponerla al frente de la Procuración de la provincia. Es María del Carmen «Pochi» Falbo, ortodoxa de la familia de Lomas de Zamora, a quien hoy impulsan -con independencia del juicio de Felipe Solá- para convertirla en jefa de los fiscales de la provincia. Es decir, la encargada de acelerar o demorar cualquier investigación que se pretenda llevar adelante sobre el poderoso aparato duhaldista.

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