Podrán caer algunos muros y levantarse otros, pero no cambiará nunca la pasión de los grupúsculos de la izquierda por controlarse unos a otros. Caído el comunismo como forma gobernante, el stalinismo se vuelve verbal y, como el trotskismo, busca abrigo en las páginas de periódicos que conviene repasar porque también albergan por allí amigos del gobierno que algo tienen para decir. El diario del Partido Obrero que anima el ex diputado Jorge Altamira, padrino político del trotskista Polo Obrero de Néstor Pitrola, dedica una nota en su último número a ponerle la lupa al ortodoxo Partido Comunista por asociarse con el gobierno de Néstor Kirchner y acompañar al CTA de Víctor de Gennaro en un presunto pacto espurio. Ese acuerdo, se quejan estos trotskistas, es para frenar a los activistas que piden un aumento para los empleados estatales. Vamos a esos argumentos.
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El insidioso ataque del PC a la Asamblea Nacional de Trabajadores (Propuesta, N° 678, 13/5) no es, naturalmente, un rayo en cielo sereno. Se dice allí: «Es verdaderamente lamentable» que «actitudes cerradas, sectarias, de uno y otro lado, tanto en la ANT como en la Central hayan impedido la realización de un plan de lucha en común». Cuidando las palabras, se trata de una infamia. La VIANT trasladó al día 12 de mayo la jornada de lucha -prevista originariamente para un día después-, para confluir en el paro y movilización de estatales convocado por la CTA. La CTA levantó este paro, que podía convertirse en un plebiscito nacional de lucha de los estatales por el salario luego de la importante movilización del 28 de abril, porque no quería confluir con los piqueteros en lucha contra el gobierno. El PC oculta, a sabiendas, la realidad de lo ocurrido, a saber, el carneraje de la CTA en su propia jornada para no « coordinar» con la ANT.
El PC tiene coincidencia estratégica con la CTA, al punto de que avala el planteo escamoteador de la convocatoria de la central « alternativa», centrada en reclamar una «consulta popular» sobre una vaguedad como la redistribución del ingreso y no sobre la organización de la huelga general para la victoria de los estatales.
El PC no fija posición sobre el comunicado de la CTA apoyando el aumento miserable del gobierno. Dice ese texto: «Es de destacar la valentía del señor presidente de la Nación que, variando la corriente general vivida durante los últimos 25 años, y ante la existencia de superávit, puso como prioridad en su agenda la recomposición de salarios para estatales y jubilados... Queremos recalcar que por primera vez desde 1976 ante una disputa económica entre los trabajadores y los grupos de poder un presidente de la Nación eligió ponerse al lado de los trabajadores». Firman Pablo Micheli, secretario general, y Eduardo De Gennaro, secretario administrativo, por el Consejo Directivo Nacional de ATE. ¿Hay algo que agregar?
Antes, el PC (Propuesta N° 677) había defendido el planteo de la dirección de la CTA en el paro nacional de ATE de 28 de abril, de una movilización contra el ministro de Economía, considerado un agente del FMI, y no contra el gobierno en su conjunto. «Las resistencias del ministro Lavagna a los aumentos de salarios» identifican al «representante del FMI en el gabinete» (ídem).
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