30 de enero 2001 - 00:00

Preparan visita de Jospin a Argentina

París será la sede de una nueva sesión de la Comisión Mixta Bilateral, cuya agenda consta de tres capítulos (por eso lo de mixta): político, económico y cultural, y marca los pasos de la relación entre ambos países. El acento del cónclave diplomático que se inicia hoy estará en los dos primeros. En política, Adalberto Rodríguez Giavarini y su par francés Hubert Vedrine darán las puntadas iniciales para la visita oficial a la Argentina que hará en abril el primer ministro Lionel Jospin. Si la agenda de Jospin lo permite, Giavarini tendrá oportunidad de cruzar las primeras palabras con el premier francés en el Elíseo (palacio de gobierno) en la mañana del jueves. Mientras que en lo económico, dominará el reclamo francés de solución a los asuntos contenciosos de Renault: tiene un juicio por presunto contrabando y una multa aplicada por la Aduana de Córdoba de 519 millones de pesos. Un gesto político en el problema aduanero -la Aduana depende del Ejecutivo-marcaría el éxito o el hielo de la visita oficial de Jospin. Pues el estado francés tiene 46% del paquete accionario de la automotriz. Y al decir de un allegado a la embajada francesa: «Nadie puede pensar que Francia sea multada por evasora». Es que tal como figura en las actuaciones que lleva adelante la Justicia federal cordobesa contra Renault Argentina, todas las operaciones comerciales de exportación cuestionada fueron ordenadas por la casa matriz francesa.

El dilema de Rodríguez Giavarini es cómo desvincular los dos escenarios. Necesita asegurar la presencia y el éxito de la visita de Jospin, que reforzará la identificación política de su jefe, Fernando de la Rúa, con el socialismo democrático internacional. El líder francés no es devoto del marketing político, prefiere mantener un perfil bajo y sólo celebrar públicamente o conceder entrevistas cuando tiene logros concretos. En Francia se habla del «método Jospin», un estilo de hacer política en donde predominan las buenas intenciones y la modestia. Casi el pensamiento fiel de Fernando de la Rúa, si no estuviera cautivo de las pautas publicitarias del dúo Antonio de la Rúa-Darío Lopérfido.

También Giavarini quiere penetrar la rigidez de la política de subsidios agrícolas de la UE que tiene en Francia su mayor exponente. Y a la vez no puede ser el verdugo de cuantiosas inversiones -algunas ya anunciadas, como la de Lyonesse des Eaux (Aguas Argentinas)- por una multa y un proceso judicial iniciado en la Aduana de Córdoba contra Renault que, al parecer, tiene puntos opinables. Así lo habrían reflejado minutas de Jorge de la Rúa, fugaz defensor de la automotriz francesa antes de ser designado ministro de Justicia.

 Diálogo

Ahora que la AFIP pasó a control del jefe de Gabinete, Christian Colombo, tanto los diplomáticos franceses, como el CEO de Renault, Juan Cunill, estiman que habrá más racionalidad en el diálogo del que existía con el ministro de Economía, José Luis Machinea. Obra en ese antecedente una reunión llevada a cabo el 12 de diciembre de 2000 entre Colombo, el canciller Rodríguez Giavarini y el secretario de Comercio Exterior de Francia, Francois Huwart. Allí se planteó la incongruencia de la medida aduanera; la aplicación de la multa se hizo sin que se haya expedido la Justicia federal. El espíritu cooperativo de la jefatura de Gabinete quedó plasmado en el reciente acuerdo con la empresa francesa Lyonesse des Eaux, concesionaria de Aguas Argentinas, que se benefició con un aumento de tarifas a cambio de un programa de inversiones en la construcción de una vasta red cloacal, que generará fuentes laborales.

En la génesis del acuerdo, estuvo la mano del embajador Paul Dijoud, un militante del partido gaullista, ex intendente de un municipio rural y amigo personal del presidente Jacques Chirac.

En cambio, José Luis Machinea encolerizó a los franceses con una exégesis de la lucha contra la evasión pronunciada el 13 de diciembre ante Francois Huwart. La filípica de Machinea casi dio por tierra con la visita que hoy se hizo saber que no tenía sentido avanzar en el capítulo político si no había predisposición al diálogo respecto de los asuntos de Renault. Luego se hicieron varias reuniones consultivas entre miembros del gobierno, diplomáticos franceses y directivos de la automotriz.



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