«No soy un ministro que está sentado sobre la caja», disparó ayer a los presidentes de los bloques legislativos el titular de Hacienda, de la Capital Federal, Guillermo Nielsen.
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Fue la primera reunión con un grupo de diputados -ya había mantenido algunas en forma individual- y con cierto carácter institucional, ya que el ministro porteño solicitó la sanción de una ley que reconoce mayores costos a empresas.
La norma es una de las que requiere Jorge Telerman para acelerar la obra pública en la Capital Federal, con la que se propone hacer lucir su postulación para continuar en el cargo, el año que viene. Si bien el jefe de Gobierno ya había enviado un proyecto propio, su ministro de Hacienda ha elaborado otro similar que ayer presentó ante los legisladores porteños.
Se trata de una norma que brinde un marco general para la readecuación de precios, que permita a las empresas que hacen obras o prestan servicios en la Ciudad de Buenos Aires subir la facturación en casos como la elevación de los precios de materias primas u otros costos.
Hasta ahora esas situaciones se resolvían por un decreto de necesidad y urgencia que tras la crisis de 2001 firmó el destituido Aníbal Ibarra: «Los precios de los contratos de obra pública podrán ser redeterminados a solicitud de la contratista cuando los costos de los factores principales que los componen hayan adquirido un valor tal que reflejen una variación promedio de esos precios superior en un diez por ciento a los del contrato original, o al precio surgido de la última redeterminación, según corresponda».
Según los legisladores porteños, ese decretopermitía cierta discrecionalidad en el momento de conceder la redeterminación de precios a solicitud de las empresas.
Discusión
Ahora, las discusiones ingresan en la Comisión de Presupuesto, que conduce el kirchnerista Juan Manuel Olmos.
«El proyecto de Nielsen es más preciso y estamos discutiendo si se aplicará o no en forma retroactiva», explicó el legislador. Sin embargo, además de los aspectos relativos a conformar a las empresas que prestan servicios en la Ciudad, la reunión tuvo otro significado.
Legisladores de diversas bancadas vienen criticando algunas maneras de proceder del ministro. Lo consideran demasiado cauto a la hora de liberar partidas y con demasiada injerencia -creen- en algunos asuntos de nombramientos, como la renovación de la cúpula del Banco Ciudad de Buenos Aires o el cambio de directores en la obra social municipal.
En el medio de esas quejas (algunas provenientes también de ministros) llueven a diario versiones sobre la dimisión del economista, que ayer casi terminó de completar formalmente su staff al publicarse decretos de designaciones de sus funcionarios.
Por eso Nielsen decidió enfrentar los corrillos y arrancó diciendo: «No me siento sobre la caja, todo lo que esté en el presupuesto será así considerado».
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