Previsible: CGT lanza un paro por reforma de obras sociales

Política

La CGT oficial que lidera Rodolfo Daer convocó ayer a un paro por 36 horas con movilizaciones para el 1 y 2 de marzo, en rechazo a la desregulación de las obras sociales, la reforma previsional y la rebaja de salarios a los estatales. Daer instó a «todas las regionales» del interior del país a «movilizarse a partir de la semana que viene» para culminar el plan de lucha con el paro en marzo.

Se dispuso convocar a un plenario de secretarios generales de todos los gremios para el próximo jueves, en el que se discutirán las características del plan de lucha que adoptará la CGT, contra las medidas del gobierno.

Los dirigentes decidieron además realizar una serie de movilizaciones en el interior, que incluirán a las ciudades de Rosario, Tucumán, Bahía Blanca, Córdoba y Mar del Plata, aunque no precisaron las fechas en que se llevarán a cabo.

Las medidas de fuerza fueron acordadas por «unanimidad» de los principales gremialistas de la CGT, luego de casi tres horas de deliberaciones entre dirigentes que propiciaban un endurecimiento de las posiciones frente al gobierno y otros que señalaban dificultades para convocar un nuevo paro.

De acuerdo con las fuentes sindicales consultadas, entre los principales impulsores del paro estuvieron
Carlos West Ocampo, de Sanidad; Oscar Lezcano, de Luz y Fuerza; y Luis Barrionuevo, de Gastronómicos, en tanto que otros, como Armando Cavalieri, de Empleados de Comercio, mantuvo una posición menos dura. Al término del encuentro, que se llevó a cabo en la sede de Azopardo de la Capital Federal, Daer anunció que durante las semanas previas a la huelga se montarán «5 mil mesas» para «juntar firmas» y conseguir «un subsidio para los desocupados y un salario mínimo de 500 pesos». También prometió llevar las carpetas con «miles y miles de firmas» a la apertura de las próximas sesiones ordinarias del Congreso. «El Presidente no puede ignorar a los trabajadores en la acción de gobierno, porque eso es debilitar y bastardear a la democracia», dijo el dirigente, que una semana atrás cerró un acto en plaza de Mayo con la amenaza de «echar a patadas» al gobierno. Exabrupto del que terminó arrepintiéndose y disculpándose.

Justificación

Daer cuestionó al gobierno por «festejar el blindaje» financiero en medio de la «desesperanza generalizada en el pueblo argentino». Justificó así la implementación de «la segunda etapa del plan de lucha» que había resuelto semanas antes el Comité Central Confederal, que preveía un paro por 48 horas.

La inminencia de la firma de los decretos por la desregulación de las obras sociales, que deberá entrar en vigencia el lunes, y la reforma previsional, profundizó el malestar entre los gordos de la CGT oficial, que en lo que va del año participaron de dos huelgas generales y organizaron una marcha de protesta al Ministerio de Economía en contra de ambas iniciativas. Sin haber hasta ahora logrado nada.

Tras anunciar que el paro se dispuso frente a las «permanentes amenazas del gobierno de usar decretos», Daer anunció que el plenario de secretarios generales de la central obrera analizará aspectos del plan de lucha.

En una conferencia de prensa, el dirigente cuestionó «el robo a los futuros jubilados y la entrega por completo del sistema previsional», en alusión a la eliminación de la Prestación Básica Universal (PBU) incluida en la reforma del sistema. Daer advirtió además a la Alianza que de no modificar el rumbo económico, «en un año vamos a estar en igual o peor situación por lo que el pueblo se va a manifestar en forma contundente en las urnas».

Sobre la desregulación de las obras sociales, dijo que es «la entrega más infame de 11 millones de personas a la voracidad de los mercados, en particular de los sectores financieros y banqueros». Sostuvo que el gobierno «violenta la decisión parlamentaria» al pretender vetar el artículo 18 del Presupuesto, que introdujo el Congreso, que preveía la gradual restitución del descuento practicado en el salario de los trabajadores estatales.

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