Por si hiciera falta, nace hoy un nuevo sello gremial. Los caciques de los sindicatos de las empresas de servicios públicos privatizados lanzarán hoy una nueva confederación de gremios para acompañar el crítico trámite de renegociación de contratos con el Estado que se inicia esta semana. En las oficinas de Oscar Lescano de Luz y Fuerza estarán, entre otros, Antonio Cassia (petroleros), Oscar Mangone (gas), José Luis Lingeri (aguas), Rogelio Rodríguez (teléfonos), José Pedraza (trenes), José Baldassini (correos) para anunciar que desde ahora jugarán lejos de sus colegas de las dos CGT, las de Rodolfo Daer y Hugo Moyano.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El argumento para este gesto separatista es tomar distancia de los «gordos» en su actual reclamo de subas salariales después de haber presionado al gobierno para una devaluación del peso.
¿Qué esperaban, dirá uno de los lemas que entonarán los gremialistas de las privatizadas esta tarde, que con una devaluación no iba a haber una baja del salario?
Objetivo de esta denuncia es quien para esta nueva liga representa al sector más ligado a la devaluación que emprendió Eduardo Duhalde al asumir, que es el mercantil Armando Cavalieri.
Algunos de estos sindicalistas que crean la Confederación de Gremios de Empresas Privatizadas ex Estatales han militado hasta ahora en el MOP, Movimiento Obrero con Propuestas o, según algunos escoliastas, Movimiento Obrero Peronista, un nucleamiento cercano al menemismo. Es el caso de Mangone o de Cassia, verdadero creador del mote de «gordos» para bautizar a los líderes de la CGT.
La diferencia con éstos no es nueva, ya antes los dirigentes de las privatizadas han debido defenderse de los embates de la CGT sobre los fondos para las obras sociales. Como los empleados de las privatizadas tienen en promedio sueldos más altos que los de las otras actividades, su descuento es el que alimenta en un porcentaje más alto a las obras sociales. Sus sindicalistas han reclamado tener un mayor porcentaje también de los fondos de reparto para pagar tratamientos de alta complejidad o para compensar desequilibrios en las finanzas de esas obras sociales. No lo lograron nunca, pese a que demandaron siempre ser los principales aportantes del sistema. Les respondían los «gordos» que debían soportar esa disminución en aras de la solidaridad entre los trabajadores.
Esta pelea por un mayor porcentaje de los fondos de obras sociales sobre la base de que aportan más que los demás será la primera pelea de esta liga que también quiere trasladar al conjunto el tipo de relación que han llevado hasta ahora con su patronal. Por ejemplo, el SUPE cerró filas con la cúpula de Repsol-YPF apenas comenzó el debate de las retenciones a las exportaciones petrolíferas y consiguió un compromiso empresarial de no despidos ni baja salarial que envidiaron otros gremios que debieron acudir a medidas odiosas como el corte del servicio de gas durante 15 horas hace quince días.
Dejá tu comentario