1 de julio 2008 - 00:00

Prometen créditos regionales a pymes que la Argentina no da

Cristina de Kirchner buscó resguardarse de las muchedumbres cuando llegó aTucumán. El temor a alguna protesta de ruralistas la hizo saludar a adictos desde la ventanilla del vehículo blindado que la llevó a la sede de la cumbre del Mercosur.
Cristina de Kirchner buscó resguardarse de las muchedumbres cuando llegó aTucumán. El temor a alguna protesta de ruralistas la hizo saludar a adictos desde la ventanilla del vehículo blindado que la llevó a la sede de la cumbre del Mercosur.
Miguel de Tucumán --Pregonando el paso de un Mercosur meramente comercial a otro productivo, y con la pretensión de desmentir que la crisis del campo haya consumido toda su atención, Cristina de Kirchner presidirá hoy la XXXV Cumbre de Jefes de Estado del bloque, acompañada por seis colegas de países miembros y asociados y con algunas ausencias notorias que empañarán la cita, a la que seguirá una deliberación en el marco de la Unión de Naciones de Sudamérica ( UNASUR).

Además de la presidente argentina, estarán a las 10.30 en el hotel Catalinas Park Luiz Inácio Lula da Silva, Tabaré Vázquez, Nicanor Duarte Frutos, Hugo Chávez, Evo Morales y Michelle Bachelet. Faltarán Alan García (enfrentado desde ayer con Evo Morales por unas declaraciones de éste, ver pág. 23), Alvaro Uribe y Rafael Correa, cuyos problemas de agenda le quitarán a la reunión todo el morbo. Sobre todo en el caso de los dos últimos, que, enfrentados por el espinoso tema de las FARC, acaban de jurarse no normalizar sus relaciones mientras el rival siga en el poder. Nulo deseo de repetir el espectáculo de peleas y reconciliaciones de la recordada reunión del Grupo de Rio en República Dominicana.

En los encuentros previos y finalmente ayer, en la reunión del Consejo del Mercado Común, que conforman los ministros de Economía y los cancilleres, se terminó de «cocinar» la creación de un «fondo pyme», parte del documento que aprobarán hoy los presidentes. Este será presentado por la Argentina como el gran logro de la reunión que marcará el final de su presidencia pro témpore y el paso de ésta por los próximos seis meses a Brasil. Se trata de un paquete destinado a auxiliar a las empresas de pequeño y mediano porte vinculadas al entramado productivo del bloque, un modo de superar las carencias de su predecesor, el Fondo de Convergencia conocido como FOCEM, al cual la Argentina y Brasil hacían el grueso de los aportes, mientras que los préstamos se destinaban sobre todo a los otros dos miembros, Paraguay y Uruguay, para colmo sin que éstos quedaran conformes y dejaran de denunciar asimetrías entre los socios.

Se trata de un avance módico, sobre todo para una Argentina que no es capaz de proveer financiamiento adecuado a sus propias empresas (sin distinción de tamaño), pero que permitirá a Cristina de Kirchner hablar del mencionado paso a un Mercosur productivo.

Tendrán también un lugar destacado menciones a la integración energética (ya todo un clásico) y a la seguridad alimentaria, concepto este último de moda desde que se desató la crisis por las retenciones móviles.

  • Libre tránsito

    Más llamativa será la confirmación de que se acerca la hora del libre tránsito entre los miembros del bloque y sus países asociados, esto es, que se podrá viajar sin pasaporte y sólo con documento o cédula de identidad. Un anuncio motorizado por Brasil, que se apresuró a filtrar en los últimos días como para que no se pongan en duda los derechos de autor. Sin embargo, otra vez aparecen los bemoles. Por un lado, su aplicación, que implica la extensión a los países asociados de una ventaja que ya rige para los miembros plenos del Mercosur, dependerá de trabajos de adecuación normativa país por país. Pero, lo más importante, tendrá seguramente severas restricciones. ¿Puede esperarse que, por caso, Ecuador y Colombia lo pongan en marcha en el marco de su actual ruptura de relaciones y amenazas cotidianas? ¿Y Perú, receloso del dinero que llega de Venezuela para financiar organizaciones bolivarianas, abrirá más sus fronteras a esas influencias?

    Cuando se les mencionan estas preguntas, los funcionarios que intervinieron en las deliberaciones sonríen de modo elocuente. El embajador ecuatoriano en la Argentina, Francisco Proaño (una de las cabezas de la delegación de su país ante la ausencia de Correa y hasta la llegada hoy de la canciller María Isabel Salvador), dijo a este diario durante la recepción que el canciller Jorge Taiana ofreció a sus pares en el Jockey Club que «si hay un compromiso internacional en ese sentido, se cumplirá». Pero el problema con Bogotá es de fondo, y habla por sí solo que el documento que votarán los jefes de Estado vaya a mostrar la satisfacción general por los pasos dados por ambos países para normalizar sus relaciones. ¿Será que se celebran también los pasos hacia atrás?

    Por otro lado, el libre tránsito se vincula con la condena que también se aprobará hoy de la llamada Directiva de Retorno, la decisión de la Unión Europea de encarcelar por hasta 18 meses a los inmigrantes ilegales antes de su expulsión. La Argentina busca presentarse como modelo de trato humanitario a los inmigrantes y relaciona la cuestión con su política de derechos humanos, en sintonía sobre todo con Ecuador y Bolivia, dos de los países cuyos emigrados más sufrirán la «fortaleza europea».

  • Avance

    No se sabe si se anunciará formalmente hoy en el plenario de jefes de Estado o en la reunión bilateral entre Cristina y Luiz Inácio Lula da Silva, o, acaso, en el encuentro que mantendrán ambos en agosto en Buenos Aires, pero ya está convenido que el comercio en los dos sentidos pueda realizarse, además de en dólares, en pesos y en reales. Un avance importante para que se reduzcan los trámites y costos financieros de las empresas exportadoras e importadoras, aunque esté lejos de, como se ha dicho, acercar la posibilidad de una moneda común. Al margen, queda una acotación. En el marco actual de un comercio bilateral deficitario para nuestro país, la nueva modalidad restará demanda de dólares en el mercado, constituyéndose en un elemento que contribuirá a una presión a la baja.

    La frustración que, algo fingidamente, sí asumirá la Argentina como saldo de su ejercicio de la presidencia rotativa es la nueva postergación de un acuerdo para un Código Aduanero común. Se argumenta que, debido a su transición política y sus conocidos problemas con el contrabando, Paraguay enfrió la cuestión. La insistencia argentina en que los derechos de exportación (retenciones) e importación sean resorte nacional se topó con el rechazo de Uruguay. La necesidad de consenso para sacar adelante normas, o la carencia de él cuando se las quiere congelar, son en ese sentido una ventaja para el gobierno kirchnerista, en plena pelea doméstica por una cuestión que ni sueña poner en manos de una burocracia supranacional.
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