10 de diciembre 2001 - 00:00

Proponen eliminar un tercio del Senado y medio Diputados

El peronismo lanzó desde la liga de gobernadores que se nuclean en el llamado Frente Federal una audaz iniciativa con reforma de la Constitución para superar la crisis. Según la presentación que le hicieron los mandatarios de ese sector que administran once provincias al jefe de Gabinete en la cumbre de Puerto Iguazú, el Congreso llamaría a una convención constituyente para producir drásticos recortes en el gasto de las instituciones políticas. En la minuta preliminar de esa iniciativa que promoverá desde esta semana la liga que coordina el senador Ramón Puerta y a la que no pertenece el trío de las provincias más grandes, se propone como agenda de esa reforma:

Reducción de la cantidad de senadores nacionales a 24, es decir, limitando la representación de cada provincia en el senado a un senador nacional (la actual suma 72).

Reducir a la mitad la cantidad de diputados nacionales, que hoy son 257.

Abolición de las instituciones creadas por la Constitución reformada en 1994 sin eliminar sus funciones, pero sí la burocracia y el gasto que está calculado en $ 800 millones sin que en 5 años se hayan verificado sus beneficios. Se trata de volver al viejo Tribunal de Cuentas para controlar el gasto del Estado, derogando la duplicidad actual de la Sindicatura General del Estado (SIGEN, conducida por el poeta frepasista Rafael Bielsa) y la Auditoría General de la Nación (en manos del menemista Rodolfo Barra).

Las funciones de esos organismos deberían ser cumplidas, según esta iniciativa, por los existentes antes de la reforma constitucional. El Consejo de la Magistratura, en cambio, podría seguir existiendo, pero como un sistema sin gastos, sede ni sueldos de sus funcionarios. En las provincias donde hay Consejo de la Magistratura, dicen los gobernadores, la Justicia se despolitizó, pero las funciones de quienes eligen y sancionan a los magistrados son «ad honorem».

Restauración del colegio electoral para elegir presidente de la Nación. En la reforma de 1994 -donde el peronismo cedió mucho ante el radicalismo a cambio de la reelección de Carlos Menem-se impuso el voto directo del primer mandatario, quitándose peso relativo a provincias con menor población. Eso potenció el peso que tienen Buenos Aires, Capital Federal, Córdoba y Santa Fe en la decisión. --Este paquete de ideas fue discutido ante Colombo por los mandatarios Adolfo Rodríguez Saá (San Luis), Juan Carlos Romero (Salta), Eduardo Fellner (Jujuy), Angel Maza (La Rioja), Gildo Insfrán (Formosa), Néstor Kirchner (Santa Cruz) y el dueño de casa, Carlos Rovira (Misiones), los vicegobernadores de Tierra del Fuego, Daniel Gallo y de Tucumán, Sisto Terán Nougués. Estuvieron ausentes el santiagueño Carlos Juárez y el pampeano Rubén Marín, y fue en una larga sobremesa que transcurrió hasta avanzada la madrugada del sábado en la rica suite presidencial del Gran Hotel Iguazú que ocupó circunstancialmente Puerta.

Colombo
se limitó a escuchar en silencio la propuesta, ya que había sido admitido en una cumbre que el jefe de Gabinete quiso aprovechar para un diálogo que su gobierno mantiene prácticamente cortado en el nivel institucional con la oposición.

Admitió, sin embargo, que la iniciativa de los gobernadores está en sintonía con la propuesta que lanzó Fernando de la Rúa este año en el discurso de apertura del año legislativo, cuando llamó -como otra idea que quedó en estado gaseoso, nunca materializado-a un plebiscito para bajar el gasto político.

Todos se entusiasmaron con el avance de este proyecto de reforma ya que se suma al que inició en Córdoba con éxito político
José Manuel de la Sota y el que intenta poner en discusión Carlos Ruckauf en la provincia de Buenos Aires.

El clima de opinión, coincidieron además, favorecería el voto en el Congreso del proyecto de ley de convocatoria a la convención que debería llevar adelante la reforma audaz que se propone. Los legisladores, se escuchó esa madrugada en Puerto Iguazú, no tendrían argumentos para esta reforma, aunque significase para un buen porcentaje de ellos quedarse sin la banca.

Aunque la palabra regionalización se escuchó en el largo debate de
Colombo con los gobernadores, éstos descartaron avanzar en la eliminación de instituciones y legislaturas locales para concentrar funciones y bajar más el gasto. Prefieren, se dijo, que antes se produzcan otras reformas. En un cónclave tan antiporteño como ése, se insistió en la necesidad de que se trasladen más funciones, pero sin los gastos a la Capital Federal, que ocupó diálogos de este tipo: ó

Gobernador:
¿Por qué no le pasan la Policía Federal a Ibarra sin la guita y la pagan ellos?

Silencio de Colombo.
Gobernador: ¿Ves? Te quedás callado como nos hacían también Menem y Corach, y les planteábamos lo mismo.

Colombo:
¿Y yo qué tengo que ver? Gobernador: Que sabemos que Cavallo sueña siempre con ser intendente de la Capital, que cree que tiene los votos y que para mantener punteros no baja el gasto en la Capital.

Colombo:
Muchachos, no se olviden de que yo vengo de Neuquén.

En un proyecto de reforma como el que intentarán discutir los peronistas desde esta semana no faltarán otras que se han propuesto hasta ahora.
Menem, por caso, ha propuesto para una eventual reforma otras ideas como éstas:

Eliminación del voto obligatorio. Hasta 1994 el voto era obligatorio por imperio de la ley electoral.

Derogación de la figura del vicepresidente, algo que
Menem usó mucho para ironizar sobre las figuras de Carlos Ruckauf y Carlos Chacho Alvarez.

Introducción del sistema de reformas constitucionales por enmiendas para no someter al país a las traumáticas convenciones constituyentes. La enmienda es una ley con mayoría especial que puede introducir cambios en la Constitución.

Sistema de reelección presidencial permanente, tal como existía en los Estados Unidos, en la década del '30 del siglo pasado.

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