Protesta ganadera por despido de diputada altera el Congreso
La zona del Congreso se alterará hoy con la manifestación del sector ganadero en defensa de la diputada peronista María del Carmen Alarcón, a quien el oficialismo desplazará de la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados en castigo por no apoyar las medidas en materia de control de precios para la carne. Es lógico que el oficialismo reclame disciplina a sus legisladores en temas centrales de la administración. Pero la oposición y el sector ganadero, que se sienten agredidos, han encontrado en la legisladora santafesina una bandera de la cual enganchar reclamos y enojos pendientes. Hoy habrá protesta con máquinas rurales y animales en la plaza del Congreso, y se prevé una tumultuosa sesión de la comisión.
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Elisa Carrió
En realidad, el cambio de autoridades debería estar incorporado a la agenda de temas a tratar en la comisión, pero como esa agenda la fija el presidente de cada cuerpo era obvio que Alarcón no iba a incluir su propio ajusticiamiento.
Por lo tanto, algún diputado oficialista deberá proponer el pedido de renuncia y la elección de autoridades. Pese a la indefinición, se presumía ayer que ese papel lo cumplirá Patricia Fadel, por haber sido la que formalmente en origen como secretaria parlamentaria propuso la distribución de cargos que benefició a Alarcón. . La discusión podría revelar, dicen los defensores de Alarcón, que una de las imputaciones que se le hacen a la diputada -el haber frenado un proyecto de declaración en el que se «expresaba el beneplácito» por la decisión del gobierno de suspender las exportaciones de carne- fue en realidad una sugerencia de un miembro del Gabinete.
Se relata en el Congreso que cuando el Frente para la Victoria decidió apoyar la decisión de Néstor Kirchner de frenar las exportaciones de carne, Alarcón alertó sobre la imposibilidad de festejar una decisión del gobierno tomada en medio de una crisis y con duras consecuencias para sectores de la economía. La obsecuencia habitual de los oficialistas en esta oportunidad no cabía. Incluso, dicen, Felisa Miceli, enterada del proyecto, pidió que no se aprobara para no irritar la negociación con los productores de carnes: «Frenalo María del Carmen, por favor», le habría dicho la ministra.
En otro grupo estará la convocatoria que hizo la peronista bonaerense Marina Cassese a todas las mujeres legisladoras a defender el cargo de Alarcón.
Los aristas, el interbloque Propuesta Federal y el Justicialismo Nacional llegarán para oponerse al desplazamiento. Incluso irán personalmente a la comisión Elisa Carrió y Federico Pinedo, y quizá Guillermo Alchouron será el primero en presentar una defensa de la legisladora. El ARI presentó ayer un dictamen de minoría firmado por Susana García y Carrió donde se sostiene que la remoción de Alarcón en estas condiciones es antirreglamentaria y que sólo podría decidirse en el recinto de sesiones y con los dos tercios de los miembros: «La única facultada para formular y decidir sobre la interpretación es la Cámara en su conjunto. Pensemos que si cada comisión lo decidiera por sí misma, sin reglamento previo, estaríamos frente a decisiones discrecionales, disímiles, parciales y arbitrarias, dependientes de cuestiones coyunturales», dicen.
El Peronismo Federal -los ex duhaldistas ahora oficialistas-, mientras tanto, tratará de no actuar. Pero en la intimidad critican la forma en que Rossi manejó la crisis. En otras oportunidades hubo alejamientos de presidentes de comisión -incluso cuando José María Díaz Bancalari estuvo a cargo del bloque PJ-, pero la cuestión se resolvió siempre sin estridencias: «A la Negra (como le dicen a Alarcón) no supieron contenerla», critican desde esa bancada.
Finalmente, y a pesar de toda la movilización, el oficialismo, como siempre imponiendo el número, conseguirá su objetivo de separar a Alarcón del cargo, pero pagará nuevamente un costo político ante los medios que fácilmente podría haberse evitado.



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