12 de julio 2001 - 00:00

Puja por candidaturas voltea la alianza Ruckauf-Duhalde

Quizá por la densidad informativa de la crisis política y económica -expresada en el aumento del riesgo-país-, hasta el momento pasó casi inadvertida otra realidad política: la ruptura o distanciamiento entre Carlos Ruckauf y Eduardo Duhalde. Es cierto que ambos mantienen en público una cordialidad propia de los mejores matrimonios, pero quienes visitan la cocina de la casa saben que la pareja atraviesa su momento más delicado.

Una evidencia pública: la confección de las listas para diputados bonaerenses, nómina en la cual el actual gobernador casi no participó. De modo que no ha podido pagar o compensar con cargos electivos a quienes en la provincia habían mostrado autonomía de Duhalde y otros que, más atrevidos, por apoyarlo imaginaban un liderazgo propio de Ruckauf en el distrito. Todos quedaron en el aire.

Apoyo futuro

El duhaldismo, con el mejor rostro, casi cínicamente, explica: «No hay ningún problema; Ruckauf no puede molestarse. Lo de él es para 2003. Y, en esa perspectiva, seguimos apoyando». Esa justificación es de circunstancias: ya hay quien habla de «Duhalde 2003» o, en su defecto, según sus costumbres, respaldar a quien mejor se encuentre en las encuestas (con lo cual, se abren posibilidades de respaldo bonaerense para José Manuel de la Sota y, tal vez en menor medida, para Carlos Reutemann, los dos únicos mandatarios del interior con los que se reserva un diálogo amable).

Quien descrea del distanciamiento entre Ruckauf y Duhalde -incentivado, además, por los activos aparatos que rodean a los dos protagonistas-deberá recurrir a los medios del último fin de semana: allí se manifestaron campañas con claridad, donde, por un lado, ha comenzado a descubrirse la deficitaria herencia que el ex gobernador le legó al actual (cuando este tema antes era vedado) y, simultáneamente, como respuesta, se leyó y escuchó que Ruckauf ya era un marginal de la vida política argentina y que se había derrumbado en los muestreos de opinión. Cruces públicos que revelan la contienda.

Además, Duhalde ya está lanzado a su propia campaña por la senaduría -la cual cree que ganará por holgura-y a una posterior para 2003 (sea a gobernador o a presidente). Enhebra un discurso superior para quien quiere ser solamente legislador y, además, profesionalmente ya contrató de nuevo al brasileño Duda Mendonça para que le diseñe la campaña y le marque gestos, expresiones y parlamentos. No siempre que viaja a Brasil, lo que hace seguido, va al spa para bajar de peso y mantener la línea. Allí paga otros cursos, aparte de la dieta.

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