10 de junio 2004 - 00:00

Puja de fondos le frenó al gobierno dos leyes clave

Horacio Pernasetti, Eduardo Camaño, Patricia Walsh, Eduardo García, Jorge Rivas y el sindicalista Claudio Lozano, ayer en el recinto durante la reunión donde el peronismo no pudo aprobar la autorización para el envío de tropas a Haití.
Horacio Pernasetti, Eduardo Camaño, Patricia Walsh, Eduardo García, Jorge Rivas y el sindicalista Claudio Lozano, ayer en el recinto durante la reunión donde el peronismo no pudo aprobar la autorización para el envío de tropas a Haití.
El conflicto entre Néstor Kirchner y los bonaerenses -con Felipe Solá a la cabeza apoyado por Eduardo Duhalde- por la coparticipación avanzó ayer en complicar más la relación entre el Presidente y el Congreso. Ayer el gobierno sufrió dos fuertes derrotas en la Cámara de Diputados y que tienen mayor relevancia porque involucran a los únicos temas clave que Kirchner quiere convertir en ley cuanto antes: el permiso para enviar tropas a Haití y la ley de promoción de inversiones. En ambos casos el duhaldismo, aliado con la oposición, tuvo un claro protagonismo. Los peronistas así tuvieron que aceptar -sin aparentar demasiada tristeza-postergar el tratamiento del proyecto que autoriza el envío de tropas a Haití, cuando por la mañana parecía que todo estaba listo para convertirlo en ley. Un rato antes el acto de rebeldía contra el gobierno aun fue mayor: después de haber acordado entre el gobierno y la Comisión de Presupuesto y Hacienda destrabar el proyecto de promoción de inversiones -la ley que permitirá al gobierno realizar el gasoducto en sociedad con la empresa Techint por un valor total de u$s 1.400 millones como fuera reconocido-y aprobarlo sin cambiar una coma, la Comisión de Industria, presidida por el duhaldista Carlos Brown, decidió desobedecer el pedido presidencial y modificarlo.

Los gestos van en la misma línea que la visita de Eduardo Camaño, presidente de la Cámara de Diputados, el martes a Felipe Solá -a quien no visita asiduamente y con quien no tiene una excelente relación-. Allí Camaño se fotografió con el gobernador y los radicales Leopoldo Moreau y Federico Storani que, oficialmente, habían concurrido para apoyar la posición de Solá en la pelea con Kirchner por la coparticipación.

• Kirchner le había pedido al bloque peronista que destrabara cuanto antes el tratamiento del proyecto para promover las inversiones y que no se introdujeran modificaciones. Hubo el martes hasta un llamado por el teléfono presidencial que, por un momento, pareció un éxito del gobierno. Ayer por la mañana, la Comisión de Presupuesto y Hacienda se reunió y emitió el dictamen, sin cambiar ni un artículo, del proyecto enviado por Roberto Lavagna para establecer un sistema de promoción para la compra de bienes de capital y obras de infraestructura a través de un régimen de devolución anticipada de IVA y amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias.

• Mensaje

La explicación de por qué avanzaba esa iniciativa que estaba congelada en la comisión por desacuerdo de todos los diputados -deben recordarse las acusaciones sobre que «es una ley con nombre y apellido», como declaró Claudio Lozano- partió del peronista chaqueño Rafael González: «El bloque ha tomado la decisión de avanzar con este proyecto sin modificaciones», dijo en la reunión de comisión. Todos lo firmaron sin cuestionar ni un punto, incluso el santafesino Oscar Lamberto, dando una clara prueba de que el mensaje por teléfono desde la Casa Rosada había llegado a destino.

Pero ésa no era la única comisión que debía intervenir, sino que el proyecto también había sido girado a Industria, lugar donde reina el duhaldismo de la mano de Carlos Brown. Con inusitada celeridad los diputados debatieron el tema y decidieron que no debían respetar lo firmado en Presupuesto y Hacienda. Con la misma rapidez modificaron el texto, ampliaron los beneficios de esa promoción a las pymes, algo que Lavagna negó rotundamente, bajo el argumento de que no se podía votar una norma que beneficie sólo a dos o tres empresas. Ese acto no sólo demorará la sanción de la ley pedida por Kirchner sino que complica al Ministerio de Economía que nunca quiso subir el costo fiscal de esas promociones.

• Nadie se preocupaba ya en Diputados sobre el futuro de la ley que autoriza el envío de •tropas a Haití.
El peronismo tenía todos los acuerdos necesarios para convertir en ley el proyecto y permitirle así al gobierno cumplir con el mandato de la ONU enviando un contingente de tropas, un barco y pertrechos a la isla del Caribe, dejando atrás la discusión sobre si esas tropas debían intervenir para « imponer la paz» o «mantener la paz», como pretendía la oposición.

Para habilitar el tema el PJ necesitaba reunir los dos tercios de los votos y tenía garantizadala ayuda de los seguidoresde Adolfo Rodríguez Saá y un gesto cómplice de la UCR que no obstruiría la votación.

Pero a último momento todo cambio. Los adolfistas, que habían dicho que votaban a favor, cambiaron de posición. Fue curioso que los peronistas se sorprendieran de este cambio en el recinto a la hora de votar, ya que muchos lo sabían desde el día anterior. Y los radicales se sentaron en masa en sus bancas, junto al ARI y la izquierda, lo que hizo imposible que el justicialismo pudierareunir los dos tercios. Pero fue decisivo que tres diputados peronistas bonaerenses se excusaran de ingresar al recinto, alegando no poder cruzar la avenida Rivadavia desde sus oficinas porque manifestantes estaban tirando elementos de pirotecnia.
Así, Daniel Basile, Alfredo Atanasof y Rodolfo Frigeri, no estuvieron presentes a la hora de votar. Con sólo dos de ellos el PJ hubiera conseguido el número para habilitar la votación sobre Haití. No sirvió, entonces, la ayuda de Miguel Bonasso, el único transversal que cambió de posición y votó a favor de la misión a Haití. Bonasso le había asegurado a Alberto Fernández que todos los transversales votarían a favor, hecho que no se verificó en el recinto por lo que en el PJ se culpaba al jefe de Gabinete por esa operación fallida. Incluso Carlos Kunkel aseguró ayer a la conducción del bloque, durante una conmemoración de los fusilamientos de 1955 organizada por la duhaldista Elda Agüero, que Alicia Castro y Lozano «hoy darán un ejemplo de lealtad al Presidente en el recinto». Ambos terminaron votando en contra.

Ahora el peronismo deberá convocar a una nueva sesión la semana próxima, momento en que no necesitará reunir los dos tercios de los votos por haber transcurrido el plazo reglamentario. Pero la imagen del gobierno se deterioró en el Congreso y frente a la ONU por otra demora en el envío de los soldados a una misión que ya comenzó el 1 de junio. De todas formas, no se vio ayer a ningún diputado peronista demasiado preocupado por la situación.

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