El jefe del sindicato de Peones de Taxis, Omar Viviani, anunció ayer que renunciará al cargo que viene manteniendo durante los últimos 37 años. El gremialista habló ayer de “cansancio” y “decepción” ante la realidad de su gremio y “el seguro avance de una ley que legalizará las aplicaciones Uber y Cabify, lo que menguará aún más los puestos de trabajo en el sector”. No parece ser una razón terminante ya que ninguna de esas hipótesis es de desarrollo inmediato. En la intimidad del sindicato hablan de una razón más formal y también de difícil comprensión habida cuenta que el renunciamiento no es un ejercicio habitual entre los caciques gremiales de la Argentina. Allí se alega la intención de dedicarle más tiempo a su familia y se presume que también a sus múltiples ocupaciones personales. La explicación más cercana a la realidad quizás se encuentre en la complicada situación del gremio de Viviani.
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Al frente de Peones de Taxis quedará quien se desempeñaba como su número dos, Jorge Luis García. Viviani había sido reelecto por última vez al frente del gremio en diciembre de 2018, por lo cual su alejamiento se produce antes de cumplir la mitad de su actual mandato, que finaliza en marzo de 2023. Su salida se produce en medio de una complicada situación para el gremio de taxistas, duramente afectado por la caída de la facturación por la crisis derivada de la pandemia. El dirigente anunció en mayo pasado que había logrado que sus afiliados fueran incluidos “en las actividades que el Estado les va a dar una ayuda con los sueldos” dentro de la crisis sanitaria.




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