La primera sesión de Diputados en dos meses arrancó ayer con un cruce entre el kirchnerismo y el resto de la Cámara por la intención de Cristina Fernández de Kirchner desde el Senado de imponer un proyecto de ley para obligar a la votación nominal -es decir, identificando cómo vota cada legislador- en todas las iniciativas. Fue, además, el debut de la nueva conducción del bloque peronista con un cuarteto a la cabeza integrado por el porteño Jorge Argüello, el cordobés Carlos Caserio, el salteño Juan Manuel Urtubey y el rionegrino Osvaldo Nemirovsci. Para ese evento consiguieron también que los empleados legislativos declararan una tregua en sus reclamos salariales que impidió hasta ahora sesionar o reunir comisiones.El motivo original de la sesiónera sancionar la ley de educación técnica que públicamente pidió Néstor Kirchner, pero ese tema se comenzó a tratar recién después del cruce en el recinto y anoche se demoraba todavía el debate.
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El primer paso en la discusión lo dio el duhaldista Jorge Casanovas cuando pidió la palabra para cuestionar el proyecto de ley que el martes presentó Cristina Kirchner y dictaminó en su Comisión de Asuntos Constitucionalespara que las votaciones se realicen en forma nominal en todo el Congreso, aunque esa medida ya se aplica en el Senado desde 2004, por lo que quedó en claro que apuntaba desde el Senado a criticar a los diputados por falta de transparencia. De hecho, la senadora por Santa Cruz dio en ese momento una serie de ejemplos de leyes votadas en la Cámara baja sin dejar registro y hasta puso en duda la certeza absoluta de esas votaciones. Casanovas explicó que ésta es «unanueva e indebida intromisión en las facultades propias de Diputados, que tiene la potestad de dictar su propio reglamento».
Pero lo que mas molestó fue que «laprimera dama además habría impulsado un manto de sospecha sobre el funcionamiento de la Cámara de Diputados y en particular a molestar al presidente del cuerpo, Eduardo Camaño».
Para empeorar la situación, Casanovas recordó que el pasado 1 de julio había presentado un proyecto de resolución con «lavoluntad de transparentar la función legislativa y hacer visible al ciudadano las presencias y ausencias y el sentido individual responsable del voto».
Esta modificación se planteó como una reforma al artículo 189 del reglamento interno de Diputados que regula la forma de llevar adelante las votaciones.
Pero además de la intención de Cristina Kirchner de hacer nominales las votaciones, Casanovas quiso reparar un problema grave que existe hoy en Diputados: la imposibilidad para el público de conocer las presencias y ausencias de los legisladores en las sesiones, algo que sólo es posible saber si participaron hablandoen una sesión a través de una engorrosa lectura de los diarios de sesiones. En Diputados, las votaciones pueden hacerse a mano alzada, generalmente cuando no registran mayores disidencias, en forma electrónica -por lo que queda registrado el voto- o nominalmente, un modo que se adopta en asuntos controvertidos. En el Senado, por el contrario, la votación nominal mediante el sistema de tarjeta electrónica se aplica desde 2003, algo que en Diputados puede implementarse con facilidad gracias al sistema de identificación dactilar digital que tiene cada bancainstalado por Rafael Pascual, durante la presidencia de Fernando de la Rúa.
El radicalismo se sumó inmediatamente a la protesta del duhaldista y pidió el tratamiento sobre tablas del proyecto de Casanovas, lo que generó un rechazo absoluto de los cuatro presidentes kirchneristas, lo que alentó la simpatía de aristas, socialistas y provinciales hacia el planteo opositor.
Y cuando parecía que todo había terminado, el propio Eduardo Camaño pidió la palabra, por haber sido aludido el martes por Cristina Kirchner cuando puso en duda que se hubieran reunido los dos tercios para votar la sanción original del proyecto de creación del Registro de Sociedades Anónimas: «La senadora Kirchner se equivoca maliciosamente al poner en duda el resultado de una votación, en la cual el cuerpo aprueba sin discusión una insistencia a un proyecto originado en esta H. Cámara de Diputados. Es elemental que la senadora, por haber sido diputada, debería saber que la diferencia de un voto que ella pone en duda es el del Presidente que sólo vota en caso de empate», dijo.
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