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El portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, su-brayó en el mismo sentido que «el presidente George W. Bush cree firmemente que aquellos que dan refugio a los terroristas deben ser llevados ante la Justicia».
Rumsfeld afirmó que la campaña militar de Estados Unidos en Afganistán no terminará con la rendición de Kandahar y proseguirá hasta que sean «castigados» los jefes talibanes y de Al-Qaeda, la organización terrorista de Osama bin Laden. «No creo que haya una solución negociada que incluya una amnistía para Omar y que sea aceptable para Estados Unidos», agregó el secretario.
Washington acusa a los talibanes de dar amparo a la red Al-Qaeda, cuyos miembros son los principales sospechosos de los ataques terroristas del 11 de setiembre que dejaron miles de muertos y heridos en Nueva York, Washington y Pensilvania.
«A ésos hay que castigarlos», recalcó Rumsfeld, quien agregó que no cree «que la expresión 'ponerlos bajo custodia', que tiene implicaciones legales específicas, sea la más apropiada». «Una salida que permita que se escapen los responsables mayores, que permita que los terroristas extranjeros se dispersen en otros países y preparen nuevos ataques contra Estados Unidos va contra nuestros intereses», agregó.
El jefe del Pentágono re-marcó también: «Hemos expresado de manera muy enérgica a todos los así llamados dirigentes opositores, que se han opuesto a los talibanes, cuáles son nuestras metas principales».
Si las nuevas autoridades afganas, surgidas de una conferencia de facciones en Bonn, adoptaran una política diferente, ello «deterioraría profundamente nuestra cooperación» con las milicias antitalibanas, dijo Rumsfeld.
«Nosotros seguimos adelante, vamos llevando la guerra al terreno de los terroristas», comentó Rumsfeld, quien reiteró que «esta campaña no termina con la rendición de Kandahar».
El jefe del Pentágono indicó que en Afganistán todavía quedan concentraciones de combatientes talibanes y de Al-Qaeda «en números nada triviales». «No están necesariamente en las ciudades», añadió. «Y hay áreas considerables en las que no hay fuerzas antitalibanas ni fuerzas de EE.UU. y tenemos que ser conscientes de los peligros que esas zonas presentan en términos de gente que entre o salga del país».




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