7 de diciembre 2001 - 00:00

Rechaza EEUU un perdón al líder fundamentalista

Washington (EFE, Reuters, AFP) - El gobierno de Estados Unidos advirtió ayer que no aceptará ninguna amnistía para el líder espiritual talibán Mohammed Omar, afirmando que la rendición deberá realizarse bajo condiciones aceptables para Washington.

En tanto, en una clara señal de que nada está claro sobre el futuro de Afganistán, el caudillo uzbeco, general Abdul Rashid Dostum, dijo que boicoteará al gobierno interino de poderes compartidos de Afganistán acordado por las facciones afganas en Bonn. Dostum, cuyas fuerzas dominan un sector del norte del país, que incluye la ciudad de Mazar-i-Sharif, dijo: «Estamos muy desalentados. Anunciamos nuestro boicot a este gobierno y no iremos a Kabul hasta que haya un gobierno apropiado en funciones». Según Dostum, él había demandado que el Ministerio de Relaciones Exteriores recayera en su facción, que forma parte de la Alianza del Norte. Pero en su lugar obtuvo las carteras de Minería e Industrias, y Agricultura.

«Esto es una humillación para nosotros», declaró y agregó que negará a los funcionarios del nuevo gobierno el acceso al Norte, donde se encuentran los recursos petroleros y de gas natural de Afganistán.

«No habrá fin negociado de la situación que no sea aceptable para Estados Unidos; la salida negociada es inaceptable para Estados Unidos», dijo por su parte el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, quien subrayó que «no cabe la menor duda sobre cuál es nuestra posición: los responsables por actos de terrorismo serán castigados».

El jefe del Pentágono advirtió a los futuros gobernantes de Afganistán que, «en la medida en que se frustren nuestras metas y haya oposición a nuestros planes, obviamente preferiremos trabajar con otra gente que no se oponga a ellos».

Horas antes, el primer ministro interino de Afganistán, Hamid Karzai, había dicho que a cambio de la entrega de la ciudad de Kandahar Omar podría quedar en libertad «con dignidad» si renuncia al terrorismo.

El portavoz de la Casa Blanca,
Ari Fleischer, su-brayó en el mismo sentido que «el presidente George W. Bush cree firmemente que aquellos que dan refugio a los terroristas deben ser llevados ante la Justicia».

Rumsfeld afirmó que la campaña militar de Estados Unidos en Afganistán no terminará con la rendición de Kandahar y proseguirá hasta que sean «castigados» los jefes talibanes y de Al-Qaeda, la organización terrorista de
Osama bin Laden. «No creo que haya una solución negociada que incluya una amnistía para Omar y que sea aceptable para Estados Unidos», agregó el secretario.

Washington acusa a los talibanes de dar amparo a la red Al-Qaeda, cuyos miembros son los principales sospechosos de los ataques terroristas del 11 de setiembre que dejaron miles de muertos y heridos en Nueva York, Washington y Pensilvania.

«A ésos hay que castigarlos», recalcó Rumsfeld, quien agregó que no cree «que la expresión 'ponerlos bajo custodia', que tiene implicaciones legales específicas, sea la más apropiada». «Una salida que permita que se escapen los responsables mayores, que permita que los terroristas extranjeros se dispersen en otros países y preparen nuevos ataques contra Estados Unidos va contra nuestros intereses», agregó.

El jefe del Pentágono re-marcó también: «Hemos expresado de manera muy enérgica a todos los así llamados dirigentes opositores, que se han opuesto a los talibanes, cuáles son nuestras metas principales».

Si las nuevas autoridades afganas, surgidas de una conferencia de facciones en Bonn, adoptaran una política diferente, ello «deterioraría profundamente nuestra cooperación» con las milicias antitalibanas, dijo Rumsfeld.

«Nosotros seguimos adelante, vamos llevando la guerra al terreno de los terroristas», comentó Rumsfeld, quien reiteró que «esta campaña no termina con la rendición de Kandahar».

El jefe del Pentágono indicó que en Afganistán todavía quedan concentraciones de combatientes talibanes y de Al-Qaeda «en números nada triviales». «No están necesariamente en las ciudades», añadió. «Y hay áreas considerables en las que no hay fuerzas antitalibanas ni fuerzas de EE.UU. y tenemos que ser conscientes de los peligros que esas zonas presentan en términos de gente que entre o salga del país».

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