Carlos Menem ayer en un congreso del PJ, donde estuvo con su compañero de fórmula, Juan Carlos Romero, y su esposa, Cecilia Bolocco. El acto fue el más importante convocado por Menem, quien aprovechó para lanzar una idea contra uno de los grandes problemas argentinos: propuso que los militares intervengan en la lucha contra el delito.
Con dureza, Carlos Menem exigió ayer «elecciones ya», y acusó a Eduardo Duhalde de «embarrar la cancha» al postergar las elecciones presidenciales hasta el 27 de abril. También se burló de lo que hoy se llama el « veranito económico» al recordar que hay en el país 55 por ciento de pobreza. Fueron, sin embargo los dos únicos momentos en que objetó a Duhalde, a pesar del clamor de quienes le pedían: « Pegue Carlos, pegue».
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El precandidato presidencial del PJ encabezó el denominado «Primer plenario nacional de dirigentes justicialistas» en el centro de convenciones Costa Salguero luego de que el lunes pasado Duhalde impulsó en una cumbre de gobernadores y legisladores en Olivos, que aceptaron la postergación de los comicios presidenciales del 30 de marzo al 27 de abril de 2003.
«Las elecciones se tienen que hacer ya, como lo exige el pueblo» sostuvo Menem. Y en un gesto típico en él desafió a quienes compiten por la candidatura presidencial del PJ: « Vamos a ver quién es más en la República Argentina». Atacó a Duhalde cuando se preguntó, sin mencionarlo: «¿De qué veranito me hablan?», y recordó la baja de salarios, el próximo tarifazo en los servicios públicos y los índices de pobreza.
• Dardos
No obstante, los dardos más filosos los reservó Menem para las dictaduras y el gobierno de la alianza UCR-Frepaso. De las primeras afirmó que «no se dialoga, se las combate», recordando su larga prisión en el penal de Magdalena y, más tarde, en la formoseña Las Lomitas, durante el último gobierno militar. Por ello tuvo para Formosa un recuerdo muy afectuoso, festejado por quienes habían llegado desde esa provincia. En cambio al aludir a la Alianza no sólo evocó la «huida» de Chacho Alvarez de esa gestión, sino la confesión de Graciela Fernández Meijide cuando ésta admitió en su momento que no estaban preparados para gobernar. «Eso es una irresponsabilidad; además de ineptos e inútiles, fueron irresponsables», endureció el tono Menem, en su discurso de barricada.
Desde temprano el salón 2 de Costa Salguero se fue colmando de delegaciones llegadas de la mayor parte de las provincias, alrededor de 3.000. Sentadas en butacas de plástico hubo delegaciones de Buenos Aires, Capital Federal, Corrientes, Río Negro, Chubut, Tucumán, Chaco, Jujuy, San Luis, Córdoba, Santa Fe, La Pampa, Mendoza, San Juan, La Rioja, Tierra del Fuego, Salta y Misiones entre las que pudieron advertirse. A partir de las 11.30 y hasta que llegó Menem pasadas las 17, se sucedieron los oradores que eran presentados con nombre, apellido y provincia de origen. En su mayor parte, dirigentes de base, intendentes, concejales y legisladores provinciales sólo conocidos en sus provincias. Augusto Alasino, Carlos Lestelle, Kelly Olmos, José Figueroa, el metalúrgico porteño Mario Monteverde y el correntino Alberto Diffilippo, entre los que hablaron, fueron los más reconocibles.
Un enorme estrado levantado sobre uno de los laterales alojó en varias filas al estado mayor del menemismo. Francisco Mayorga, Raúl Amín, Alberto Lestelle, Alberto Pierri, Alberto Kohan, Héctor García Solá, Franco Caviglia, Antonio Cassia, Eduardo Bauzá, Jorge Castro, Claudio Sebastiani, Jorge Raventos, Javier Mouriño, Alberto Tell, Fernando Galmarini, Luis Rubeo, Marta Alarcia, Eduardo y Adrián Menem, el gobernador de La Rioja Angel Mazza, y el vice de Salta, Walter Wayar, presidían vigilantes con caras satisfechas, observando la eufórica platea. Menem aseguró que la nueva postergación del cronograma electoral se debe a que el duhaldismo y otros sectores del PJ «no se animan a enfrentar la voluntad del pueblo» y reclamó la realización de «elecciones ya», por considerar que ésa es «la exigencia del pueblo». «¿Hasta cuándo nos van a cambiar la fecha de las elecciones?», se quejó el riojano. Dijo que los enfrentamientos que se dan dentro del justicialismo «parten de quienes mienten», aludiendo implícitamente al duhaldismo.
• Debilidad
Menem negó que las peleas internas del PJ pongan en riesgo las negociaciones con el FMI y advirtió que la falta de acuerdo con el organismo internacional tras diez meses de negociaciones se debe a que «no quiere arreglar con un gobierno débil que no responde a la soberanía popular».
Sentada en el estrado, su esposa, la ex Miss Universo chi-lena Cecilia Bolocco aplaudía entusiasmada las palabras de su marido, sobre todo cuando el ex mandatario calificó su gestión (1989-'99) como «la más exitosa en la historia argentina». Otro tanto ocurría con el salteño Juan Carlos Romero, compañero de fórmula de Menem, que fue quien habló primero.
Fue Romero quien denunció la existencia de un «pacto» entre el duhaldismo y la dirigencia de la UCR bonaerense para impedir la realización de las próximas elecciones generales. Consideró que la nueva postergación del cronograma electoral es «una señal» de que Duhalde «no piensa entregar el poder el 25 de mayo» y expresó sus sospechas acerca de que «seguramente» los comicios no se efectuarán antes de esa fecha.
El compañero de fórmula de Menem retó a Duhalde a que «se presente como candidato» en la interna del justicialismo, «así puede competir y de una buena vez por todas dirimimos qué es lo que la gente quiere para el futuro».
«Por tercera vez volveremos a ser gobierno, caiga quien caiga y pese a quien le pese, en el marco de la Constitución y la democracia», se entusiasmó Menem al finalizar su discurso.
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