Más allá de los halagos de George W. Bush (anoche lo llamó "El conquistador del FMI"), Néstor Kirchner tendrá hoy las dos entrevistas más importantes de su estadía neoyorquina. Una se acordó ayer. La otra estaba prevista oficialmente. A las 10 recibirá en su hotel a Lula Da Silva. Intentarán restaurar una relación dañada. Al mediodía, almorzará con Vicente Fox, única reunión a solas que había previsto Rafael Bielsa para su jefe. Acaso fue con la intención deliberada de provocar el acercamiento del brasileño. La rivalidad entre esos dos países es ostensible. Y volvió a funcionar ayer.
Rafael Bielsa le preparó a Néstor Kirchner, para hoy, las que serán acaso las dos entrevistas más importantes de su estadía neoyorquina. Es cierto que para el Presidente los dos encuentros con George W. Bush, aunque fugaces, fueron halagadores. Sobre todo el que se produjo en el Museo de Historia Natural, cuando Bush lo presentó ante todos sus invitados como «el conquistador del Fondo Monetario Internacional» y dijo de su mujer, Cristina Fernández, que «es la senadora más linda» (¿quién será la menos linda? ¿Hillary, con quien Cristina se verá este jueves en Washington?).
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Pero para la trama gruesa de la política exterior argentina, serán clave las dos citas consecutivas previstas para hoy. A las 10, en su suite del hotel The Pe n i n s u l a , Kirchner recibirá a Luiz Inácio Lula Da Silva. Al mediodía, almorzará a solas con Vicente Fox. Brasil y México son dos vértices de un triángulo de afinidades y tensiones que la Argentina pretende administrar como «tercera posición», por hablar «peronísticamente», como diría el finado Lorenzo Miguel.
El encuentro con Fox formaba parte de la agenda original de Kirchner, como informó este diario en su edición del viernes pasado. Fue el único almuerzo individual del que participaría el Presidente y ese relieve fue buscado de manera deliberada por la Cancillería. Existe, quién no lo sabe, una rivalidad abierta entre México y Brasil. Por la dimensión de sus economías, por el liderazgo de la región (Brasil no se cansa de proponer cumbres «sudamericanas» que desde-ñan al país de Fox), por el flujo comercial y la integración con el norte del continente. El último entredicho se produjo en Cancún, donde Itamaraty se propuso y consiguió boicotear cualquier entendimiento en el seno de la OMC, que debió suspender las negociaciones por la queja del Grupo de los 21 (países en desarrollo) contra el proteccionismo de las potencias industriales. Pero hay otras cuentas pendientes, aunque sean por ahora sólo simbólicas. Por ejemplo, la negativa de México a que la posición permanente que en el futuro pudiera corresponder a Latinoamérica en el Consejo de Seguridad sea ocupada sólo por Brasil. Como la Argentina, México pretende que la posición sea rotativa.
En ese marco de roces y sospechas, es un juego de niños irritar a Brasil con acercamientos a México. Y Bielsa decidió jugarlo. Sobre todo porque pretende que antes de fin de año se celebre el tratado de Libre Comercio que se viene negociando con ese país y que podría tener un impacto significativo en algunos rubros, como el automotor. Uruguay ya firmó el suyo y la ceremonia se realizó durante la cumbre de Cancún. En el almuerzo de hoy se hablará de esta perspectiva pero, sobre todo, Kirchner subrayará el agradecimiento a Fox por el apoyo explícito que le brindó en su negociación con el Fondo Monetario Internacional. Recordar: el presidente mexicano dedicó un párrafo de su discurso de apertura de la asamblea de la OMC a reclamar al FMI que cierre trato con la Argentina.
Lula, éste es el reproche de Kirchner, no se comunicó durante ni después de las discusiones. Recién felicitó a su colega ayer. Fue en el edificio de las Naciones Unidas. En el segundo piso, a pocos metros del despacho de Kofi Annan (espectacular oficina con balcones sobre el río Hudson), el Presidente se informaba, sentado en un sillón, sobre las novedades ocurridas hasta entonces en la Asamblea. Eran las 13.30 y el argentino no había podido asistir a la sesión de la mañana: llegó demorado, el tránsito desde el aeropuerto Kennedy hasta el centro de Manhattan fue un infierno, la ciudad estaba bloqueada por medidas de seguridad y, por si faltaba algo, diluvió como nunca. Por eso los Kirchner llegaron al sofisticado The Peninsula y, mientras se arreglaban (todavía no le tomaron la mano a la suite del Tango 01), miraron por TV el discurso de Lula y el de Bush. Nada que sospechar, entonces, de la ausencia en el recinto de la ONU.
• Antesala
Mientras presidente y canciller dialogaban, otros jefes de Estado hacían cola para ingresar al almuerzo que ofrecía Annan. Altisonante, Silvio Berlusconi transitaba por el corredor saludando con un «piacere, comendattore» y, desde el otro extremo, una pequeña y ruidosa turbamulta envolvía a Lula. El presidente brasileño detectó a Kirchner y se lanzó sobre él a saludarlo. De pie, las manos entrelazadas durante la breve charla, felicitó a su colega por el acuerdo con el Fondo. Fue deliberado: ya Bielsa le había sugerido a Celso Amorim, el titular de Itamaraty, que «hay cosas que tenemos que hablar para evitar roces y disgustos». Fue cuando Amorim, un rato antes, le preguntó: «¿Es cierto lo que dicen los diarios, que ustedes están molestos con nosotros?».
• Agenda informal
No habían pasado 10 minutos cuando el propio Lula acordó la cita con el canciller argentino: «Tendría que ser ma-ñana, a las 10», le dijo. Bielsa aceptó y propuso: «Nos gustaría que nos vengan a visitar». Por eso el presidente-sindicalista dejará hoy el Waldorf Astoria, donde se aloja, e irá a la sede neoyorquina de Kirchner.
La agenda de esa reunión será tan informal como el modo en que se combinó la cita. Pero eso no le quita peso, al contrario. Kirchner quiere que la relación con su vecino se despeje antes de que ambos se reencuentren en Buenos Aires, adonde el presidente de Brasil llegará el 16 de octubre. ¿Festejarán juntos el 17, en un acto peronista? Es una de las cosas que se resolverán hoy según el clima que rodee el encuentro.
Kirchner hablará con Lula de la negociación con el Fondo y deberá también él dar alguna explicación. ¿Por qué comenzó a decir, hace ya tiempo, «yo no soy Lula»? ¿Qué lo llevo a la estrategia de comunicación según la cual no se trataba de vencer al Fondo sino de superar a Brasil en los términos del acuerdo? ¿Es cierto que esa estrategia fue decidida por Roberto Lavagna sobre la hipótesis de que los vecinos «se caen» por el nivel de deuda? Para Lula son interrogantes fundamentales: no sólo porque Kirchner coincidió con Fernando Henrique Cardoso, su principal opositor, sino porque sus planteos excitan innecesariamente a su flanco izquierdo, siempre difícil de controlar en el PT.
Claro que la reunión no se agotará en aclaraciones y reproches. Lula y Kirchner se proponen acordar una estrategia común sobre el Grupo de los 21, que podría mantenerse vigente a pesar del fracaso de la reunión de Cancún. A iniciativa de Bielsa, se propondrá una cumbre informal en Buenos Aires, en la que además de temas comerciales acaso se incluya el problema de la deuda pública.
Al cabo de los dos contactos con Bush y de las dos entrevistas de hoy, que serán las más densas del viaje, a Kirchner sólo le quedan un par de momentos relevantes en su participación neoyorquina. El discurso ante la Asamblea, mañana, y la charla en la New School University, al lado de Joseph Stiglitz. El resto se lo llevará Cristina, quien ya tiene acordada la cita con la otra senadora, «la fea», según Bush.
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