Además de autorizar que a través de la FAM comiencen la conformación de ligas de intendentes en las provincias para aglutinar a los alcaldes del PJ, la UCR y los independientes, Néstor Kirchner se ha dado una política individual de seducción de dirigentes opositores.
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El Presidente aplicó esa táctica con gobernadores de la UCR -a Julio Cobos lo llevó a varias giras internacionales; a España, semanas atrás, llevó al santiagueño Gerardo Zamora- y la extendió también a intendentes de ciudades de marcado peso electoral.
Gustavo Posse, radical de San Isidro, a quien en la UCR consideran fuera del partido, es un invitado recurrente a los viajes de Kirchner al exterior. El alcalde integró, entre otras, la comitiva que acompañó al Presidente en su visita a Austria. En el reciente viaje a España, el patagónico subió al avión a otro intendente radical: Enrique «Japonés» García, jefe comunal de Vicente López, otro UCR con autonomía y que, como Posse, armó un partido propio a nivel local y hasta prescinde de la boleta radical. Para que lo acompañe a Venezuela para el aniversario de la independencia de esa república, Kirchner convocó ahora a Daniel Katz, alcalde de Mar del Plata, quizás el radical que más atrae al Presidente, al punto que le ofreció ser segundo de Cristina Fernández como senador.
Pero además de radicales, como pocos presidentes, el patagónico les dio butacas en sus vuelos a jefes comunales. Varias veces lo hizo Julio Pereyra, de la FAM. Ahora, a Caracas, viajó Alberto Descalzo, de Ituzaingó, otro alcalde con trato preferencial de la Casa Rosada.
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