Regalo del duhaldismo: la mayoría absoluta

Política

Más allá del proyecto puntual de reforma del Consejo de la Magistratura, la veintena de votos que José María Díaz Bancalari le aportó ayer al oficialismo definen un horizonte político inmejorable para el gobierno de aquí a 2007: la posibilidad de acceder a quórum propio en la Cámara de Diputados (ya tiene mayoría propia en el Senado) y de tener vía libre para todas sus iniciativas legislativas en el recinto. La rebelión de los «duros» del bloque Peronista Federal se comentaba ayer en los pasillos de la Cámara baja aún antes de iniciada la sesión. Pese a que el único acuerdo que había alcanzado el martes por la noche la bancada de 31 legisladores del duhaldismo fue que José María Díaz Bancalari sería el único orador de este grupo, a la hora del debate en el recinto los peronistas antikirchneristas desconocieron el mandato de su bloque. La menemista Alejandra Oviedo pidió la palabra y criticó con dureza el proyecto impulsado por el gobierno. Lo hizo en nombre de los 12 diputados encolumnados en el grupo El General, encabezado por Eduardo Camaño, Juan José Alvarez, Francisco de Narváez y Jorge Sarghini. Oviedo habló en el recinto dirigiéndose a Néstor Kirchner como ex integrante del proyecto político de Carlos Menem y le advirtió sobre los riesgos de desconectarse de la población.

«Nos pierde el poder y nos desvincula de la realidad», disparó Oviedo al tiempo que denunciaba el intento de manipular la Justicia que representa el actual proyecto. «Es necesario escuchar a la población y la gente pide justicia. Pero como el gobierno está en la cresta de la ola avanza sobre los otros poderes de la República», alertó la legisladora. Dijo que no quería ser funcional a aquellos que trabajan para la reelección de Kirchner y descartó que su rechazo a la iniciativa oficialista sea funcional a los intereses de las corporaciones judiciales. «La discusión pasa por la instalación o no de un proyecto hegemónico. La primera dama ya impulsó un proyecto de poder hegemónico en territorio patagónico cuando su marido era gobernador», embistió Oviedo contra Cristina Fernández.

Estos diputados justicialistas opositores al gobierno eran quienes destacaban la extrema fragilidad y la profunda inestabilidad en la que había quedado sumido el Peronismo Federal. Tal vez, expresaban con pesimismo, fueran éstos sus últimos días de vida. Destacaban como causa de esta inminente ruptura los asfixiantes aprietes de comandos «albertistas» de la Capital Federal y de los estrategas de Alberto Balestrini, quienes ejercieron una fuerte presión sobre los diputados duhaldistas para que voten la iniciativa oficialista. A Díaz Bancalari le habrían garantizado la inmunidad del PJ bonaerense, que no sería intervenido y seguiría bajo su conducción. Incluso contemplaban la posibilidad de que el ex rival de Cristina Fernández de Kirchner ingrese al gabinete nacional. Claro, el botín que representa la veintena de votos que le aportará al oficialismo torna omnipotente a la bancada del Frente para la Victoria, un trofeo que Néstor Kirchner podrá disfrutar en la intimidad y que endulzará sus ambiciones reeleccionistas.

La falta de independencia de la Justicia debatida ayer en la Cámara se volvió un problema casi anecdótico ante el poder ilimitado que el Presidente tendrá en el Congreso. Casi un Parlamento chavista, sin oposición a la vista, con legisladores disidentes obsoletos e imposibilitados de ejercer cualquier resistencia que limite los excesos del poder. Casi en el ostracismo político quedaron los ex duhaldistas comandados por Camaño. Por el patio de atrás, entre otros, ingresaron a la órbita de la galaxia kirchnerista Díaz Bancalari, Alfredo Atanasof, Jorge Landau, Luis Barrionuevo y Graciela Camaño. El universo del Frente para la Victoria continuó ayer su expansión hacia los confines oscuros del justicialismo bonaerense.

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