En el barrio Obligado de Ituzaingó, distrito que conduce el kirchnerista Descalzo,
Cristina Fernández aventaja a Chiche Duhalde. Allí, Nina Peloso logra buena
aceptación.
A diferencia de 2003, apenas dos años atrás, en las villas de emergencia los radicales como Luis Brandoni esta vez prácticamente no cosechan votos. Tampoco Ricardo López Murphy del centroderecha. Esta vez más que nunca el voto en «las villas» ha sido influenciado por «el reparto» y fuera de la variante kirchnerista o duhaldista no hay fondos suficientes ni para el proselitismo más simple, menos entonces para prestarse a voto «pago fácil», como se le dice.
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• «Si hay elecciones más seguidas vamos a tener que traer al médico ese Cormillot a nuestros barrios o agrandamos las puertas. No importa -replicaba otro- después le decimos al Diego (Maradona) cómo se hace para bajar de peso», decían algunos reos simpáticos, matándose de risa, en las villas en referencia a la cantidad de comida para los comedores barriales que descargan en estos días los intendentes. Comen los chicos, los grandes y hasta algunos productos alimenticios se vendieron «porque para el dispensario nunca traen nada», les decían otros a los jóvenes periodistas del diario que los entrevistaban. Se estaría cumpliendo lo que dice el candidato Francisco de Narváez, cuarto en la lista del duhaldismo, sobre que «se están repartiendo hasta heladeras y cocinas gratis para captar votos», obviamente desde el gobierno.
• Otra observación de los periodistas que encuestaron: el que escribe o dice que va a votar al líder piquetero Raúl Castells para diputado automáticamente lo hace para su esposa Nina Peloso como senadora. El piquetero es segundo en intención de voto a diputado (tercero si se suman juntos para Duhalde a Jorge Villaverde y Luis Patti). Y Peloso tercera -siempre en «villas»- para senadora. Por eso sacan parecido número de votos 8,9% Castells y 6,5% Peloso. . Una encuesta en barrios de emergencia es irrelevante en cuanto a preguntas acerca de profesiones, estudios o nivel de ingresos pero sí es significativa en cuanto a hombres y mujeres. El cuadro lo daremos en la edición de mañana pero se puede adelantar que a Cristina Kirchner la votan más las mujeres de «villas» que los hombres. En cambio a Chiche Duhalde el voto es casi similar en uno u otro sexo.
• Las mayores ventajas, de más de 30 puntos, las consigue Cristina Kirchner en el barrio La Esperanza de La Matanza, en un instituto terciario de Morón y en Los Molinos de Hurlingham.
• En La Matanza es lógico el sólido aporte del intendente Balestrini. Es muy conocido y ex Ruckauf, nunca muy duhaldista. En Morón, donde el independiente de izquierda Sabbatella logró perforar en 2003 el voto peronista aun en los barrios más humildes, se entiende que el populismo duhaldista baje tanto que hasta a Chiche la equipara la piquetera Peloso (ambas con 11,4%).
• El duhaldismo logra acortar la brecha allí donde tiene intendente del mismo palo, menos en Hurlingham. Pero se acerca mucho a Cristina en Malvinas Argentinas -donde está el hoy kirchnerista y cuestionado intendente Cariglino, pero en zona donde pisa fuerte Luis Patti- y Berazategui, y casi empata en Lanús, gracias al indudable peso del aparato histórico de Manuel Quindimil, con más de dos décadas de gestión continua.
• En los barrios encuestados en Berazategui y Florencio Varela, distritos del segundo cordón del Gran Buenos Aires dominados desde siempre por el peronismo, ambas candidatas de origen justicialista se superan a 75% de la intención de voto. En Malvinas Argentinas, también del segundo cordón, Chiche y Cristina llegan a 72%. Fuera de «villas» este porcentual no puede ser tan elevado.
• Sorprende el caso de Mar del Plata. El intendente radical Daniel Katz no tiene ningún peso en favor de Brandoni. Por el contrario, aunque la ciudad tuvo tradición no peronista con intendentes socialistas, de la UCeDé o radicales como el actual, las candidatas mujeres también alcanzan un nivel de más de 75%.
• Que Ricardo López Murphy no tiene su base electoral en las «villas» se sabía. El candidato de centro no compite -ni puede- con los métodos de entrega de alimentos o heladeras. Pero sus allegados deberían preocuparse para octubre. Apenas puede sobresalir en Morón, donde además la encuesta fue hecha en un instituto tercario con jóvenes de un barrio humilde.
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