Represor prófugo se entregó minutos antes del juicio

Política

Minutos antes de comenzar a ser enjuiciado por delitos de lesa humanidad, el represor prófugo Lorenzo Constantino se hizo presente ante un tribunal de Mendoza que juzga a exmilitares y civiles y entregó a la Justicia.

La jornada comenzó a las 10:45 con la lectura de la nómina de los imputados y los absueltos por razones de salud, y continuó con la lectura de los representantes de la defensa. El lunes pasado, cuando oficialmente comenzó el proceso, Constantino permanecía fugado con pedido de captura. Pero instantes antes de que se reanudara el juicio, el tribunal retomó las identificaciones que faltaban y que no habían podido hacerse el lunes anterior y el cuarto en identificarse fue el represor. De inmediato quedó detenido.

Constantino es un exoficial de policía, de 57 años, que durante la durante la última dictadura cívico-militar cumplió funciones en la comisaría 7° de Godoy Cruz y estuvo al servicio de los operativos del D2 (Departamento de Información 2 de la policía de la provincia de Mendoza), el máximo centro clandestino de la provincia cuyana.

El Tribunal mendocino Oral Federal N° 1 juzga en total a 34 exmilitares, policías, penitenciarios y jueces federales, acusados por haber cometido delitos de lesa humanidad contra más de 200 personas. Si bien en un principio eran 41 los imputados en varias causas, este lunes se formalizó que quedaron 34, incluido Constantino. Del total, cuatro son exfuncionarios judiciales. Se trata del exfiscal y exmagistrados recapturado en Chile Otilio Roque Romano, y de los exjueces Luis Miret, Guillermo Pretra y Rolando Carrizo. En tanto, Gabriel Guzzo quedó desvinculado por problemas psicológicos. Los cuatro justice están acusados de no investigar denuncias de detenciones ilegales, desapariciones y asesinatos que llegaron a sus juzgados en forma de hábeas corpus.

Otra de las bajas de imputados que sufrió el juicio fue el de Luciano Benjamín Menéndez, excluido por comparecer ante otros tribunales del resto del país, y la de Enrique Gomez Saá, un exagente militar de Inteligencia que hace décadas que evade la Justicia a través de reconocimientos médicos en los que no intervienen médicos forenses.

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