La izquierda intentará acordar una fórmula presidencial única, de manera de evitar las internas abiertas. Con la excusa de que el sistema sancionado por el Congreso Nacional resulta fácilmente influenciable para los aparatos partidarios, mantendrán los tradicionales acuerdos de cúpula entre el PC y los caciques del trotskismo que animan IU, con el agregado de los nuevos socios que se acoplen a la remanida proclama de frentista.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Para guardar las formas y no reconocer que las boletas se arman con Patricio Echegaray del otro lado del mostrador, los jefes del Movimiento Socialista de los Trabajadores -un derivado del MAS que intentó sobrevivir a la creación de Nahuel Moreno-insisten en que los candidatos deberían surgir de las asambleas populares, con militantes, vecinos y piqueteros.
«Las internas abiertas se impusieron sólo para saldar la puja interna del PJ, aunque ahora la están complicando», aseguran los voceros de Juan Carlos Giordano, uno de los herederos de Luis Zamora en el MST.
Se trata de un tardío mea culpa, los seguidores criollos de León Trotsky fueron los primeros en practicar internas abiertas en 1989 cuando se lanzó la primera versión de Izquierda Unida. En aquella ocasión, con el MAS en plenitud, el aparato comunista volcó las urnas e impuso a su mascarón de proa de ocasión, el ex DC, PI e IDEPO Néstor Vicente, como cabeza del dúo presidencial en detrimento del hoy recotizado Zamora.
•Fortuna
Ya alejado del comité central, Vicente mantuvo cierta racha de fortuna. Mientras su vice del '89 vendía libros para sobrevivir en el último tramo de Carlos Menem y la gestión delarruista, se mantenía vigente en la segunda línea del Frepaso y del club de fútbol Huracán.
Hoy, el frustrado candidato presidencial de IU encabeza el ente regulador de servicios públicos metropolitanos, designado por Aníbal Ibarra.
Curiosamente, el mismo Giordano y las otras viudas del actual diputado de Autodeterminación y Libertad están a la caza de un millón de firmas que clamen por la nominación de Zamora. A pesar de que el legislador ya les hizo saber por los diarios que no quiere repetir los habituales engendros frentistas del marxismo vernáculo.
Tampoco les atiende el teléfono, quizás porque los conoce de su dilatada carrera como figura pública del MAS y del MST. Al menos, los emeseteístas coinciden con Zamora en que lo más razonable sería convocar a una constituyente para que se cumpla una de las insólitas máximas del caceroleo: «que se vayan todos».
Anoche, los pesos pesado de Izquierda Unida deliberaron con sus posibles incorporaciones electorales en un local del barrio porteño de Almagro donde mantienen encuentros semanales. Participaron el Frente para el Cambio de la azafata Alicia Castro y Alfredo Villalba (desilusionados por el cura Luis Farinello y el Polo Social); el socialismo auténtico de Mario Mazzitelli que no está invitado a la reunificación del PS; y la Corriente Patria Libre del ex rugbier guevarista Humberto Tumini.
Además de plantear la táctica frente a los comicios y levantar el documento de la interbarrial de Parque Centenario como programa de la alianza en gestación, organizarán nuevas marchas de protesta que continúen la del 9 de julio pasado -en solidaridad con los piqueteros de la Coordinadora Aníbal Verón muertos en choques con las fuerzas de seguridad en el Puente Pueyrredón-. Hay dos objetivos que merecerán movilizaciones «populares». Por un lado, la amenaza de «tarifazo» que denuncian los izquierdistas y la visita de Paul O'Neill prevista para comienzos del mes que viene.
Dejá tu comentario