La resignación de la oposición a pelear por el segundo lugar generó ya una suerte de campaña paralela. Está claro que el territorio para dirimir esa diferencia entre Elisa Carrió y Roberto Lavagna, que aspira a ocupar la segunda fila, es la provincia de Buenos Aires. Pero allí el lavagnismo reconoce un problema más grave aún que reconocer ya el posible triunfo de Cristina de Kirchner: los últimos datos dan al ex ministro detrás de Elisa Carrió y en una proporción que parece irrecuperable.
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La situación sólo beneficia al oficialismo: desde ahora hasta el 28 de octubre la fórmula Lavagna-Gerardo Morales se dedicará a castigar a Carrió y a sus aliados bonaerenses y habrá menos munición contra la primera dama.
Con casi 10 días de demora desde que se instaló la posibilidad de un segundo puesto para Carrió, el lavagnismo reaccionó contra la arista. Ayer, Morales defendió la segunda posición para su fórmula con vista a las elecciones del 28 de octubre: «Seguimos creciendo, percibimos que somos la segunda fuerza en la opinión de la gente. También sentimos que si bien el gobierno tiene una mayor presencia está muy complicado para llegar a 40%».
Y en seguida desmintió haber relegado ya esa posición a Carrió: «Al gobierno le conviene que sea Carrió su oponente y no Lavagna. Nadie cree en las encuestas porque hay varias que reciben mucho dinero del gobierno y hay otras que deberán someterse a un análisis sociológico por los errores en que caen en las últimas elecciones».
El ambiente tanto en el radicalismo como el lavagnismo se enrarece cada día mas. Las dudas sobre la performance del ministro obligaron, por ejemplo, a defender hasta resultados donde la UCR resultó derrotada, pero alcanzando un segundo puesto.
Es el caso de Entre Ríos. Morales recordó ayer que en las últimas elecciones a gobernador «todos nos ubicaban previamentecuartos y con una tendencia de 2% de los votos. Terminamos segundos y con 20 puntos de caudal de votos», dijo. No repiten lo mismo de Chaco y mucho menos en Córdoba, donde el tercer puesto para el radicalismo quedó inclusive manchado de sospechas sobre un acuerdo previo.
Transparencia
Pero hasta con la posibilidad de problemas en el escrutinio, el lavagnismo cambió estrategia para atacar a la candidata del ARI: «Nosotros no iremos a Washington a protestar por un supuesto clima de fraude, como hizo Carrió. Vamos a tomar todas las medidas necesarias para garantizar transparencia, especialmente en la carga de datos», dicen en el comité de campaña de Una Nación Avanzada. «Tendremos que estar muy atentos porque si el gobierno tiene 39 puntos puede pasar cualquier cosa.»
Pero aunque el enemigo esté ahora identificado en Carrió, el temor a un ataque de radicales K sobre el Comité Nacional de la UCR después de las elecciones puede más. Para defenderse apelaron a una de las combinaciones más curiosas de los cruces de listas que se dieron en la provincia de Buenos Aires.
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