20 de abril 2004 - 00:00

Reveló Kirchner la causa de su enfermedad: "Me automediqué"

Marcelo Tinelli obtuvo el logro de llevar al presidente Kirchner al lanzamiento de su programación. Estos gustos en medios de prensa tienen su alto precio políticamente porque luego se tiene poca credibilidad e imparcialidad, sobre todo en un mandatario amable sólo con el periodismo favorable.
Marcelo Tinelli obtuvo el logro de llevar al presidente Kirchner al lanzamiento de su programación. Estos gustos en medios de prensa tienen su alto precio políticamente porque luego se tiene poca credibilidad e imparcialidad, sobre todo en un mandatario amable sólo con el periodismo favorable.
Cuando ayer le hablaban de «el lanzamiento», Néstor Kirchner preguntaba en broma: «¿el de radio 'Del Plata' o el del plan de seguridad?». Tras doce días de reposo, el Presidente hizo su primera aparición pública en el Tattersall del Hipódromo de Palermo para desear suerte a Marcelo Tinelli, durante el lanzamiento de la nueva programación de esa onda. Como lo hizo con los presidentes anteriores, Tinelli cultiva una buena relación con el actual. A Carlos Menem lo visitaba en la quinta de Olivos y a Fernando de la Rúa lo invitó a hablar en vivo a «Videomatch» (éste se queja, sin embargo, de que esa rutina por TV conspiró en su contra). A Kirchner lo tuvo en el último programa del año pasado, donde se hicieron gracias a costa de De la Rúa, quien pese a las parodias le dará una entrevista a Tinelli, en su ciclo radial de los sábados a las 10 de la mañana.

El Presidente se ubicó al pie del escenario y escuchó con paciencia la seguidilla de discursos de Tinelli, Mónica Cahen D'Anvers, Cesar Mascetti, Jorge Guinzburg, Alejandro Fantino, Enrique Macaya Márquez, Fernando Bravo,Alfredo Leuco y Juan Alberto Badía. Todo un gesto de Kirchner, que hasta se quedó a oír el hit de la radio escrito e interpretado por Alejandro Lerner. También hicieron presencia Aníbal Ibarra, Alberto Fernández, el vocero Miguel Núñez y el titular del COMFER, Julio Bárbaro.

• Imprudencia

Cuando culminaron los monólogos y el acto formal, Kirchner subió al escenario tironeado por movileros y fotógrafos, como es habitual, posó junto al «staff» de la radio y saludó con abrazos a los periodistas. Con el que más conversó, se besó y ofreció una entrevista radial (¿quiso ganarle a De la Rúa?) fue con el anfitrión y dueño de la emisora, que lo reporteó para el ciclo que estaba abriendo la programación. Aunque lo conducen Gerardo Rozín y Nancy Pazos, Kirchner no dialogó con ellos sino que sólo le respondió a Tinelli: hablaron sobre su salud, Diego Maradona y el plan de seguridad que se lanzó ayer a la tarde. «Fue una imprudencia, un poco irresponsable de mi parte el automedicado ante un dolor dental, pero ya pasó», le dijo Kirchner a Tinelli. En tanto, el diálogo había comenzado con el intercambio de halagos de rigor: Kirchner felicitaba a Tinelli por invertir en el país porque «los medios deben estar en manos de empresarios argentinos», mientras Tinelli, que pagó 2 millones de pesos por la compra de «AM 1030» al grupo mexicano CIE y cuenta con una generosa pauta publicitaria oficial, agradeció dos veces a Kirchner por acercarse al lanzamiento. Cuando este diario le preguntó a Kirchner a qué se debía su presencia allí, cuando tantas otras radios también habían lanzado nuevas programaciones, expresó: «Vine porque me invitaron», y dedicó nada menos que dos largas horas de su jornada de regreso a acompañar al empresario radial y televisivo. Los organizadores se quejaban: «Este lío es propio de la desprolijidad con la que Kirchner hace gala de su estilo» y no conseguían dominar al pelotón de noteros y camarógrafos que se le abalanzaban. Sobre todo ante empujones y amontonamiento, Kirchner repetía: «Me siento bárbaro de salud, estoy diez puntos». Por la dieta «blanda» que le recomendaron los médicos durante dos semanas, Kirchner no se quedó a degustar los calentitos del almuerzo, acompañados con vino tinto y champagne. Ni siquiera se permitió el café o té del desayuno, así que tampoco pudieron disfrutarlo sus funcionarios, en el soleado parque del Tattersall. Imitaron entonces al jefe, que dialogaba con el anfitrión Tinelli, y se dedicaron a conversar amigablemente con los periodistas de la emisora. Por caso, Aníbal Ibarra le explicaba por enésima vez a Macaya Márquez por qué le habían enyesado el brazo izquierdo.

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