13 de febrero 2002 - 00:00

Se habla de concertar, pero el gobierno olvida papeles

Eduardo Duhalde lanzó ayer con pompa, en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno, la etapa «laboralista» del autodenominado Diálogo Argentino. Después de las palabras del Presidente, y cuando éste se retiró, el ministro de Trabajo, Alfredo Atanasof, debió admitir ante los invitados que no tenía ningún papel preparado, por lo que se postergaron hasta hoy las deliberaciones.

En la ceremonia que se realizó en el Salón Blanco participaron la primera dama, Hilda Chiche González de Duhalde, ministros del gabinete nacional, empresarios y sindicalistas. Por el gobierno lo hicieron Atanasof, Rodolfo Gabrielli, José Ignacio de Mendiguren, y el viceministro de Economía, Jorge Todesca.

Para salir del paso y frente a los movileros, Atanasof afirmó que los tres principales objetivos de la mesa de diálogo social son «el sistema de relaciones laborales para generar empleo, las PyMEs y la seguridad social transparente». Precisó el ministro que hoy y mañana se reunirán las organizaciones de empresarios y trabajadores «para que den su propuestas» y luego trabajarán «las tres comisiones» para «sacar las conclusiones» sobre los tres principales puntos que analizará la mesa socio-laboral-productiva.

Duhalde aseguró que tiene «una confianza enorme» en los frutos que pueda darle al país el diálogo multisectorial que impulsa su gobierno con el apoyo de la Iglesia, aunque hasta ahora no se conozcan resultados. Afirmó tener «una confianza enorme en esta concertación», dijo el presidente designado al abrir el encuentro, del que participaron desde los líderes sindicales Rodolfo Daer y Hugo Moyano hasta empresarios como Jorge Aguado (IDEA), Eduardo Baglietto (Cámara de la Construcción), Enrique Crotto (Sociedad Rural), Rolando Pietranuevo (Consejo Argentino Industrial) y Manuel Cabanella (Confederaciones Rurales Argentinas), entre otros.

En el encuentro no estuvo representada la CTA del estatal Víctor De Gennaro, que rechazó la invitación del gobierno y en cambio anunció una movilización para hoy en la que se propondrá «abrazar» el Congreso para rechazar el proyecto de presupuesto para 2002 que elaboró el gobierno.

• Paraguas espiritual

La Iglesia estuvo representada sólo por el obispo de Río Cuarto, monseñor Artemio Staffolani, quien recordó que la institución «ofreció su ámbito como un paraguas espiritual» para que cada sector se pudiera «expresar» y ver «qué gestos se podían dar para la Patria en este momento de crisis».

También participó de la reunión el titular para la Argentina del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el embajador
Carmelo Angulo. Por las CGT, además de Daer y Moyano, estuvieron Julio Piumato (Judicial), José Pedraza (Unión Ferroviaria), Juan Manuel Palacios (UTA) y Gerardo Martínez (Construcción). Varias organizaciones de izquierda y derechos humanos anticiparon que decidieron «no participar en el debate sobre política social». «Las medidas recientes licuaron las deudas de los grupos económicos y el gobierno optó por la continuidad del modelo de pobreza y exclusión. No estamos dispuestos a convertirnos en cómplices de hechos consumados que consoliden y profundicen la política social vigente», señalaron en un comunicado.

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