10 de agosto 2006 - 00:00

Seguridad: armas se canjearán por dinero

Juan Carlos Blumberg
Juan Carlos Blumberg
Sin nombrarlo, Néstor Kirchner deslizó ayer una crítica velada contra Juan Carlos Blumberg. Lo hizo al anunciar un Plan Nacional de Desarme, que consiste en canjear armamento por dinero, donde sostuvo que es una «bajeza» pretender politizar la inseguridad.

La embestida presidencial tiene dos condimentos: por un lado, días atrás Blumberg confirmó que evalúa ser candidato a gobernador bonaerense por el partido PRO; por otro, el padre de Axel programa una marcha a Plaza de Mayo para reclamar medidas contra el delito.

«Querer politizar este tipo de hechos es el lucro y la bajeza más grande que puede pasar en la sociedad argentina», dijo Kirchner en la Casa Rosada. Del anuncio participaron familiares de víctimas del delito y de la violencia policial. Blumberg no estuvo presente.

En cambio, estuvieron los padres de Alfredo Marcenac -el joven asesinado por el matador de Belgrano-; Dante Piccioli, padre del joven asesinado en un peaje de la Panamericana; las Madres del Dolor, y las Abuelas de Plaza de Mayo, entre otros invitados.

El planteo del Presidente fue interpretado también como una respuesta a Mauricio Macri, que el fin de semana último lanzó una encuesta sobre inseguridad desde Olivos. «Querer algún día ser gobierno en la Argentina politizando este tipo de temas es una vergüenza», apuntó.

Como lo detalló ayer este diario, el Plan Nacional de Desarme que presentó Kirchner supone la mudanza del Registro Nacional de Armas (RENAR) del Ministerio de Defensa, a cargo de Nilda Garré, a Interior, por lo que quedará bajo la órbita política de Aníbal Fernández.

Siempre dual, el patagónico mostró sus facetas antagónicas: belicoso para apuntar contra la oposición y los jueces, y responsabilizar a los policías; y pacífico, budista, al imaginar una convivencia plácida, con un Estado protector de familias modelo.

  • Reproches

    En una actitud recurrente, como si el RENAR fuese un bloque autónomo sin cobertura política, Kirchner enfocó los reproches contra los uniformados. «Tenemos que terminar con el comercio ilegal de armas que, muchas veces, pasa por integrantes de las Fuerzas Armadas y de seguridad», dijo.

    Orientó, incluso, la responsabilidad por el desorden en esa materia hacia los uniformados. «Estas instituciones deben estar a la altura de la historia y las circunstancias», resaltó. Así y todo, habló de que el desarme será una «política de Estado».

    El plan -que debe ser aprobado por el Congreso- prevé destinar unos 15 millones de pesos para financiar el canje de armas por dinero. Además, prohíbe la fabricación de réplicas de armamentos y fija un régimen que obliga a todos los portadores, legales o ilegales, a declarar su portación.

    Kirchner se detuvo, además, en otro cuestionamiento a los jueces. Anteayer los había acusado de no trabajar; ayer les pidió que tengan «buen criterio» a la hora de disponer libertades y excarcelaciones.

    «A veces mis amigos del Poder Judicial se enojan, pero para cuando se da o no se puede dar una excarcelación no se necesita una nueva ley. Son los propios códigos, que hay que saberlos, sobre la conducta que ha tenido quien puede salir y quien no de la prisión que está cumpliendo», dijo.

    Completó su planteo al decir que no son necesarias «más leyes» para atender la crisis de inseguridad. Fue otro mensaje cifrado destinado a Blumberg.

    En su discurso, seguido por ministros, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Telerman, y el ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanian, también hizo un llamado a no comprar armas. «Armándonos no vamos a encontrar el camino de la justicia», se despidió.
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