21 de diciembre 2000 - 00:00

Senado: escándalo por los ascensos de los militares

El proyecto del plan federal de infraestructura se frustró ayer en el Senado cuando el justicialismo puso como condición para sentarse a votar que el Poder Ejecutivo definiera inmediatamente los vetos al Presupuesto 2001. Los peronistas exigían que no se vetara el artículo que incrementa el Fondo Especial del Tabaco y el que da el manejo casi total a las provincias de la cancelación anticipada de diferimientos impositivos. Ni la presencia de Chrystian Colombo en el Congreso pudo frenar esa actitud.

Al mismo tiempo otro escándalo estallaba en el Senado. Gracias a una polémica carta enviada por Nilda Garré a los senadores, pidiendo que se eliminara de la lista de ascensos girada por Fernando de la Rúa al Congreso a una serie de militares supuestamente involucrados en violación de derechos humanos y atentados contra la democracia, también se frustró la aprobación de esas promociones militares.

Acusación

Hasta los senadores radicales terminaron pidiendo la renuncia de la funcionaria por intromisión en las facultades del Senado. Los gritos hacia Garré también incluyeron la acusación de querer desvirtuar la relación entre el Ejecutivo y el Congreso. Después de una comunicación de De la Rúa con José Luis Gioja, jefe del bloque PJ, desautorizando a Garré, y otra del ministro de Defensa, Ricardo López Murphy, vía el celular de Carlos Corach

En el recinto, el tema ascensos militares se distendió y se decidió pasar a un cuarto intermedio hasta hoy.

Peor suerte corrió el plan de infraestructura ya que no existe ninguna seguridad de que las diferencias puedan solucionarse para la sesión de hoy.

Anoche se especulaba en el Ejecutivo con prorrogar las sesiones extraordinarias por una semana más para permitir negociar una solución a los vetos del Presupuesto y poder votar el plan de infraestructura la semana próxima. El clima político comenzó a caldearse en el Senado en la tarde de ayer cuando el justicialismo ratificó su decisión de no votar el plan federal de infraestructura hasta no conocer el contenido completo del decreto de promulgación del Presupuesto 2001 con la inclusión de todos los vetos que analiza el Poder Ejecutivo. «Es la última oportunidad que tenemos de hacer valer la voluntad del Congreso y no la vamos a desperdiciar», dijo Gioja, poniendo en claro que la condición era excluyente. Ante la decisión, los senadores modificaron el plan de labor para la sesión estableciendo que sólo se aprobaría el proyecto que grava con el Impuesto a las Ganancias a la renta financiera de las empresas, el que instaura la devolución de IVA a los turistas extranjeros y, hasta ese momento, el pliego de ascensos a militares.

A las 17.30, el jefe de Gabinete llegó al Senado para intentar cambiar esa decisión. Cuando ingresó al Palacio fue directamente al bloque radical que lo esperaba reunido. Después de escuchar un informe completo de la situación pidió tiempo para consultar a De la Rúa sobre la decisión de los vetos. En ese momento existió, incluso, una gestión de último momento para salvar la votación. Los radicales llamaron a Gioja al bloque radical. El justicialista habló con Colombo pero ratificó la decisión. A la salida quedó en claro la situación: «No podemos trabajar este tema bajo presión. Me llevó una serie de sugerencias para analizar sobre cambios en el plan de infraestructura que me han propuesto los senadores. En cuanto a los vetos al presupuesto, el Presidente se va a tomar el tiempo que necesite para analizarlos», dijo. En ese momento ya se sabía que el tema no sería votado.

Pero al mismo tiempo otra bronca rondaba los pasillos del Senado. Desde temprano muchos senadores comenzaron a insinuar que se había eliminado de los pliegos de pedidos de ascensos militares a una serie de postulantes acusados de haber participado en el alzamiento de los «carapintada» y algunos de los cuestionados por la subsecretaria de Derechos Humanos, Diana Conti.

Otra carta

Esa realidad fue más tarde confirmada en el recinto de sesiones por el radical Leopoldo Moreau cuando pidió que quedara en claro que «la decisión que tomamos no fue por la carta de Nilda Garré. Tenemos que explicar que hay algunos militares que ya habían sido excluidos de los ascensos. Nosotros no trabajamos por presión de un funcionario», dijo Moreau.

Mientras se preparaba la sesión, llegó al Senado otra carta de Garré, subsecretaria de Asuntos Políticos del Ministerio del Interior, dirigida a los integrantes de la Comisión de Acuerdos. Allí exhortaba a los senadores a «denegar las promociones propuestas para quienes han resultado cuestionados por violar los derechos humanos o atentar contra nuestras instituciones democráticas». No hace falta recordar que esas «propuestas» cuentan con la firma del propio De la Rúa. En medio de la confusión, el peronismo decidió pedir la vuelta a comisión de los pliegos y se dirigió al recinto de sesiones a pedir la renuncia de la funcionaria por inmiscuirse en las potestades del Senado y a la vez desobedecer una disposición presidencial.

En la sesión, el radical riojano Raúl Galván fue más crítico, como habían sido antes los peronistas: «Es una hipocresía inmiscuirse en funciones del Senado que no tiene ninguna justificación. No podemos seguir en esta atmósfera de preocupación agregando una más por una funcionaria que yo no sé si debería seguir en su cargo en este momento», dijo. Gioja luego bajó la presión en que ya parecían más inmersos los radicales que los peronistas: «El Presidente me llamó y me ratificó los pliegos de acuerdos. El desautorizó los dichos de Garré», dijo en el recinto. De todas formas todo quedó pendiente para la sesión de hoy, pero anoche la suerte de Nilda Garré en el gobierno parecía estar echada.

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