20 de marzo 2003 - 00:00

Senado: Matzkin se sumó a defensa

Anoche, Jorge Matzkin concurrió a la comisión que analiza la responsabilidad de Luis Barrionuevo en el caos electoral de Catamarca. Y cumplió con su misión de abogado del gastronómico: desviar el foco de atención de la inconducta de un senador al enredado proceso electoral en la provincia, algo que excede las funciones de la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado.

«Si se resta participación a un sector importante de la sociedad, hay algo que no cierra», cargó el ministro del Interior contra el oficialista Frente Cívico y Social, en un intento más por salvar al sindicalista.

•Recuento

En secreto y con desesperación, el bloque PJ comenzó ayer a contar senadores para proteger a Barrionuevo en la sesión del miércoles que viene, cuando se votarán los pedidos de exclusión de la banca a raíz del escándalo electoral en Catamarca.

La clave consiste en sentar, por los menos, 20 legisladores que encubran al gastronómico. Así podrán neutralizar a la oposición y evitar que arañen 2/3 de votos para proceder a la ejecución.

El menemismo y la reutemista Roxana Latorre, que se resisten a tapar el asunto como pactó el grueso de la bancada y parecen inclinarse por una sanción menor, se convirtieron en árbitros de la suerte de Barrionuevo.

De la presencia de aquéllos -que estaría asegurada-depende el futuro del gastronómico, ya que se trata de una tarea de obstaculizar y no de construir. El encargado de hacer las cuentas, Miguel Angel Pichetto, pasará por la prueba más difícil desde que asumió la jefatura de la escudería oficial en noviembre.

La UCR, el Frente Cívico catamarqueño, el Frepaso, el Frente Grande y los provinciales suman 30 voluntades, a las que hay que acoplar a los justicialistas que se pronunciaron por sacarle tarjeta roja a Barrionuevo, los santacruceños
Cristina Fernández de Kirchner y Nicolás Fernández; y los sanluiseños Liliana Negre de Alonso y Raúl Ochoa.

Si logran asistencia perfecta, tiene que haber 52 o más senadores en las bancas para frenar la exclusión. Cualquier número entre 37 (quórum mínimo) y 51 podría bastarles a quienes impulsan la capitis diminutio para conseguir el objetivo.

Pichetto tropieza con algunas dificultades a la hora de disciplinar la tropa.
Oscar Lamberto y Carlos Verna no podrían asistir a la sesión porque tienen agendada una cumbre en Milán, Italia. Esta situación, más las deserciones de kirchnerianos y adolfistas, ubica al PJ con 34 miembros para la jornada decisiva.

Dentro de ese grupo, hay menemistas y romeristas que consideran que Barrionuevo no puede quedar exento de una reprimenda, aun cuando prejuzgan que será muy difícil probar que influyó de manera directa en el caos electoral de Catamarca.

De todas formas, no se lo puede excusar -opinan-del affaire y dejarlo impune. La variante que ahí manejan es una suspensión en sus funciones senatoriales durante 30 días, una sugerencia que levantó desde hace días la santafesina Latorre.

•Salida elegante

La propuesta podría convertirse en una salida elegante para muchos indecisos, que no salen del bajo perfil: sin renunciar a sus principios y sólo apoyando sus asentaderas en los escaños, podrían darle una mano de manera indirecta a Barrionuevo.

Y no sólo eso: le harían una gambeta a la posibilidad de quedar escrachados en la votación nominal que exige el reglamento, pues la secretaría parlamentaria tomará lista y anotará quién vota a favor de la expulsión de Barrionuevo y quién en contra.

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